A pocos días de las Elecciones generales del próximo 20 de diciembre, UPyD ha publicado en su perfil oficial de Facebook un vídeo que recoge la grabación de una encuestatelefónica a una mujer de 26 años, la cual es preguntada por sus afinidades políticas. En ella se aprecia que en las preguntas formuladas no se menciona al candidato de UPyD a la presidencia del Gobierno, Andrés Herzog,sino que secentran únicamente en PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos y en sus respectivos candidatos.

Cuando se le pregunta por el partido político al que más valora y la mujerdeclara que no simpatiza con ningunodelos anteriores, su respuesta escontabilizada como "No sabe/no contesta", ya que la encuestadora no le ofrece como opción a elegir el nombre del partido al quedesea votar.

Así, conviene preguntarse:¿cuál esla finalidad real de estos sondeos? ¿benefician más a unos en detrimento de otros? ¿hasta dónde llega la influencia que ejercen en elvoto de los ciudadanos?

Resultaindignante que partidos políticos que cuentan con representación parlamentaria no sean tenidos en cuenta en las encuestas o en los principales debates de los medios decomunicación, por muy minoritarios que sean. Y más aún si tenemos en cuenta que son precisamente estos partidos los que han ejercidoun papel determinante en la denuncia contra el fraude yla corrupción, como es el casode UPyD, que impulsó la querella contraBankia y denunció a la familia Pujol.

No se está respetando el tan alabado principio depluralidad política contemplado en la ley electoral y en nuestra Constitución. En la campaña de'las elecciones más reñidas de la historia' -como apuntan algunos medios-, el hecho de no garantizarla igualdad de oportunidades y la pluralidad de voces está restando visibilidad a varios partidos que,conviene recordar, también concurren a las elecciones y, por tanto, deberían tener derecho a que losciudadanos conozcan sus propuestas y a sus candidatos en las mismas condiciones que los demás.

El reflejo de lavoluntad ciudadana en esasencuestas es tan poco fiable como las promesas de los candidatos que lasencabezan. Esta manipulación se está haciendo en favor de aquellos que disponen de más financiaciónparadestinar a la publicidad y a sus superficiales campañas electorales. De aquellos que creen que un buenespectáculo televisivo es la mejor receta para embaucar a los ciudadanos, con lo que no hacen más quedemostrar su falta de idoneidad, de ética y la falsedad de su discurso. La regeneración democrática de la que tanto se habla aún quedabastante lejos.

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