Presenciamos en vivo, simultáneamente a como suceden los hechos terribles, los atentados ocurridos en París, la capital francesa. Somos testigos del odio, de la sin razón y el dolor, de la solidaridad y, esta misma semana, del olvido de buena parte de los espectadores de lo ocurrido, ya lejano y virtual. La mayoría de nosotros, exceptuando a los franceses, al final olvidará a las víctimas, que no son más que números de una noche trágica para toda la humanidad.

          ¿Son los niños sirios menos seres humanos que los niños de otros países? ¿Son los hombres, las mujeres sirias menos seres humanos que los demás? ¿Son menos los hombres turcos, las mujeres libanesas? ¿Invadir un país como Irak, en el cual han muerto más de cien mil personas como consecuencia de una mentira, no amerita arrodillarse públicamente y pedir perdón? ¿Son necesarios cien mil muertos para derrocar a un dictador? ¿Todos debemos pedir perdón, menos los gobernantes de los países cuyas acciones provocan la muerte de miles de personas? ¿Ha pedido perdón los Estados Unidos por las bombas atómicas en Japón, o Francia y Estados Unidos por la guerra de Indonesia y luego Vietnam, en la cual murieron más de un millón de vietnamitas? ¿Cuáles son los seres humanos que son mejores que los otros? ¿Por qué se juega de esa forma con la vida humana, 129 muertos, 100 muertos, 40 muertos, miles de muertos? Pediremos perdón por la tragedia inconmensurable del holocausto judío y gitano, pero no por la muerte de los palestinos en Gaza.

Apoyaremos el apartheid sudafricano hasta que el régimen caiga, luego rezaremos emocionados en el funeral de Nelson Mandela. ¿Soy yo un ser humano que vale algo, debido a que habito un país del tercer mundo, o sólo soy un hombre desechable porque provengo de una nación que Estados Unidos ha invadido dos veces?

          Todos aquellos que vemos en los noticiarios a las víctimas de todos los atentados en Francia, quedamos horrorizados. Pero no tenemos la oportunidad de ver a los muertos palestinos, a los sirios, los iraquíes, los turcos, los egipcios, los libios y los libaneses. El niño muerto en la costa de Francia es ya un número, una estadística: ha habido miles de muertos más en #Siria o en el mar, en el que se sumergen para ser olvidados, como debe ser. Los seres humanos todavía no somos iguales, hay muertos que pesan mucho más que otros muertos.

Vídeos destacados del día

#Unión Europea #Inmigración