Desde el famoso episodio del plasma, todos dijeron que a Mariano Rajoy le entró el famoso “Síndrome de la Moncloa”, que afectó a predecesores suyos como Adolfo Suárez, el cual era retratado por el dibujante Peridis con una cáscara de caracol en la cabeza, o Felipe González, que le afectó de otra manera, pero le afectó.

Sus sucesores, Aznar y Zapatero, supieron superar en parte ese síndrome y dieron un poco más la cara. Lo que pasa es que, en un debate que puede decidir un voto tan apretado, según las últimas encuestas, y más sabiendo que el PP no conseguirá revalidar de ninguna manera la mayoría absoluta, Rajoy da palos de ciego buscando una manera que le dé votos seguros sin que le afecte.

Pero se podría pensar que o bien sus asesores son unos incompetentes, o las ideas para ello que él mismo ha tenido no han funcionado. Todos han criticado que no tenga tiempo para ir a debates, pero sí lo tenga para ir tres horas, el pasado miércoles, a “Tiempo de Juego” de la Cadena COPE a comentar los partidos de la Champions, con el surrealista cachete a su hijo Juan por hablar mal de la narración de Manolo Lama en unos videojuegos de fútbol, en plan “Hijo mío, eso no se dice, eso no se hace, eso no se toca”, sin contar la expresión de horror que él puso al oír hablar así a su hijo.

¿Quiso reeditar aquella iniciativa que tuvo el Gobierno Aznar con hacer a toda prisa un proyecto de Ley bautizado “Normas para el Interés General”, impulsado por Francisco Álvarez Cascos, para que los partidos de fútbol de la Liga española tuvieran que verse en Televisión en abierto obligatoriamente? Algunos políticos saben que en este país, si le quitas el fútbol a la gente, pierdes votos seguros, o que la gente hará más caso a lo que diga Cristiano Ronaldo sobre el hambre en el mundo que si lo dicen los propios políticos.

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Pero oír ayer a Iñaki López en “La Sexta Noche” decir que aún no sabe quién será el representante del PP que vendrá a la sección “La Calle Pregunta” la semana que viene, a donde han ido los candidatos de IU, Podemos, Ciudadanos y PSOE, resulta preocupante. Y más sabiendo que Rajoy sí ha aceptado ir al programa de entrevistas de Bertín Osborne en TVE. ¿Se siente más cómodo yendo a este tipo de programas, y más si es el presentador de sus mismas ideas?

No quiero pensar que sea así. Yo, como espectador de “La Sexta Noche” en el plató del programa más de una ocasión, he podido ver cómo esos candidatos que fueron contestaban con aparente naturalidad a las preguntas de gente de la calle, seleccionada entre diferentes tipos de público (una estudiante, un jubilado, un chico con síndrome de Down, otro paralítico, una vendedora, un residente en el extranjero que habla por Skype, etc.). Ayer, Pedro Sánchez contestó hasta tres preguntas de un chico paralítico (discapacidad del 82 %), y parecía más a gusto con él, pero sin estar pactadas ni nada de eso.

Garzón, Rivera, Iglesias y Sánchez han sabido, más o menos, comportarse en “La Calle Pregunta” de manera campechana, cercana, sobre todo Iglesias, pero sorprende que Rajoy no quiera ir allí. Por que su idea de ir a comentar la Champions no funcionó, incluso dijo en “Tiempo de Juego” cosas que sirven más para las parodias humorísticas que para conseguir votos en Elecciones. Le preguntaron si se votaría a sí mismo, y dijo: “Sí, en las elecciones votaré por SÍ mismo”.

Y a ver qué papel hará Soraya en el debate del 7D, que aún está por ver. Ella tiene más coraje que él y parece saber resistir en cosas así, pero...