No es un asunto penal, es de libertad

No sé si es casual o causal que quien hace una afirmación así, Olga María del Carmen Sánchez Cordero, haya defendido el matrimonio homosexual, el aborto, los derechos de los niños, la Libertad sexual de la mujer y los derechos de la mujer en general, entre otras cosas.

Claro está que puede haber sistemas jurídicos en los que el consumo de marihuana sí sea una cuestión penal. Estaremos de acuerdo en que si varios ministros de la Suprema Corte han votado a favor, es porque su ley lo permite. Pero creo que la cuestión más relevante es que van a permitir el cultivo y el consumo de la marihuana por una cuestión de libertad personal y no para acabar con el mercado negro y las mafias que la planta tiene alrededor.

Entonces, si es una cuestión de “libertad de la persona” y su jurisdicción no lo considera una cuestión penal, está por el fondo el abandono de un paternalismo que tal vez haría interesante la revisión de algunas jurisdicciones que se venden como repletas de libertades. Porque este tipo de prohibiciones hacen responsable al gobierno de una responsabilidad que muy bien puede recaer en el ciudadano. Otra cuestión es que desde la Administración se ponga a disposición de los consumidores toda la información referente a los efectos del consumo diario o del consumo abusivo.

Enrique Peña, presidente de México, “respeta y reconoce las decisiones de la Suprema Corte” según dice él mismo en Twitter. Lo que significa que admite que tendrá que revisar las leyes y modificarlas y tendrá que hacer llegar a todos los implicados, policía, ejército, sanidad, ciudadanía las buenas nuevas.

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Sin duda un avance en lo que se refiere a las libertades.

Si una decisión así requiriera de legitimidad se podría acudir al hecho de que Olga Sánchez Cordero fue nominada por el entonces presidente Ernesto Zedillo, y otros dos de los que también han votado a favor fueron propuestos por distintos presidentes, José Ramón Cossío por el presidente Vicente Fox y Arturo Zaldívar por el presidente Felipe Calderón.

La afirmación de Olga María “No estamos ante una cuestión penal, sino de modelo de vida y libertad de la persona” implica mucho más que a las cuatro personas a las que ha afectado esta decisión judicial (cualquier mexicano podrá solicitar su amparo), pone otra vez ante nuestros ojos la vieja reivindicación de que las personas están capacitadas para decidir su modo de vida.