No es otra cosa: megalomanía.

Imitar a Lluis Companys e intentar pasar a la Historia como el mayor de los patriotas.

Aunque el patriota ha dejado de ser, poco a poco, aquel que canta emocionado un himno o saluda con devoción una bandera, para convertirse en alguien que elude estas manifestaciones histriónicas y busca un avance social luchando contra el excesivo amor patriótico que no deja vía a un pensamiento diferenciado, despreciando incluso la diferencia.

Esto ocurre a ambos lados del Ebro, de la misma manera y con personajes parecidos en sus modos, formas y pensamientos.

Entrando mínimamente en el estudio de la figura de Lluis Companys, se descubre a un luchador por los derechos de la clase trabajadora sin restricciones geográficas; a un hombre que padeció el encierro y murió fusilado por la Dictadura.

Entrando mínimamente en la figura de Mas, se descubre a un hombre que fue “Conseller en Cap” del mayor embaucador de Cataluña so pretexto de primer patriota.

Cataluña tiene derecho a expresar su opinión; pero  es aconsejable reflexionar mucho en esta coyuntura en la cual habría de gobernarla un hombre sospechoso de tantos por ciento. Una estructura de partido que ha gobernado de manera demasiado cercana a “lo familiar”

España necesita más que nunca el pensamiento, empuje y capacidad de lucha catalanas para vencer al enemigo común de ambas naciones.

Como hizo Companys,  el cual formó parte de un Gobierno de España. Como hizo Durruti que puso por delante la Republica a la Revolución: “Primero la República, después la Revolución” dijo antes de partir con su Columna a defender Madrid.

Este compañía de teatro que está escenificando una secesión imposible; si no es dentro de un marco federalista –tal era la idea de Companys- juega  a pasar a la Historia y marear la perdiz en una situación grave que queda oculta cuando el Parlament canta “Els segadors”.

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La independencia de Cataluña se está negociando ahora en despachos de ambas capitales; no depende de votación popular alguna sino del chantaje que ambos gobiernos estén dispuestos a aceptar por lo que se hizo en pasadas etapas en las que todos se pasaron el patriotismo por el bolsillo de la americana y convirtieron Andorra o Suiza en Estados Confederados.

Los catalanes han de tener en cuenta que sus “elegidos” actúan de la misma manera que Madrid. Que si una parte cree que con el número de votos obtenidos es suficiente para una secesión, la otra parte tiene también en su haber una mitad de votos que opinan lo contrario.

Así las cosas, se impone “el seny”, la capacidad de entender por ambas partes y no la intencionalidad megalómana de tener espacio e importante texto en la Wiquipedia.

“Cuan buenos vasallos si hubiere buenos reyes…”