El Partido Popular de #Mariano Rajoy tiene ante si un reto de futuro claro. No es sólo ganar las #Elecciones, que según las encuestas, es lo que va a pasar, sino que han de repensar qué es lo que son, y lo que es más importante, qué es lo que quieren ser.

El 20 de diciembre, va a ser un punto de inflexión, porque aunque se consiga ser el partido más votado y con más escaños, la sensación va a ser de derrota. Se va a perder un gran número de apoyos entre los ciudadanos, y al final, en su cuartel general se va a estar con la calculadora, esperando que la sangría no sea tan grande como se vaticina. Al menos van a ganar. 

Sí, pero van a necesitar pactar con otros.

Quizás, la lógica dirija la decisión a Albert Rivera. Lo probable sea, después de una cierta puesta en escena de los dos partidos, que finalmente haya un acuerdo de gobierno, con condiciones no demasiado gravosas, para que Mariano Rajoy salve la cara, y sea investido presidente del gobierno.

Hasta ahí el guión establecido. Pero esto es suficiente para un partido que ha aglutinado la mayor cota de poder de toda la historia de la democracia. ¿Porqué existe tanto desapego de la sociedad con los grandes bloques políticos? ¿Se encuentra el #PP en fase de descomposición? 

En mi opinión, si puede iniciar una fase terminal. Y ello por varias razones. Por un lado, Ciudadanos, liderados por Rivera están absorbiendo el descontento de muchos votantes que se alinean en el espectro de centro derecha, al verlo como una alternativa real de gobierno.

Vídeos destacados del día

Por otro, el voto cautivo y útil ha desaparecido por completo en sectores determinados, como los provida y sus simpatizantes. Va a existir un voto de castigo también en estas elecciones generales; con las europeas no ha bastado.

Finalmente, no hay un referente claro en lo tocante a la ideología que se intenta hacer visible. No hay claridad en cuales con las "core ideas" del partido. En un afán desmedido de mimetizarse con el ambiente y no llamar la atención, se ha perdido el norte de las ideas, o al menos no se percibe que es lo que se quiere, y lo más importante que es lo que se va a proponer en el futuro.

¿Es sólo gestión económica lo que se va a ofrecer? ¿Para qué quieren gobernar? Después del 20 de diciembre, es lo que deben preguntarse en Génova, y la respuesta debe ser rápida, porque muy cerca están otros que reclaman su parte del pastel.