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París sufre uno de los peores ataques terroristas sobre Europa, se graban muchas escenas con teléfonos móviles; pero, escenas poco reveladoras de la magnitud del atentado.

Pocos días después, aparece otro vídeo, esta vez de unas cámaras de vigilancia, que para algunos es un importante documento desvelado por un periódico inglés, y a otros nos causa perplejidad y asombro.

Todo esto no se entiende sin una reflexión que nos ha de llevar a ponernos en la situación, no de los asesinos, sino de quienes planean los asesinatos y sus intereses.

¿A qué interés responden?

En la parte derecha de la imagen aparecen dos personas. Sorprende, de la que da la cara a la cámara, que permanezca inmóvil hasta los primeros disparos y causa extrañeza que lleve gafas de sol.

El supuesto terrorista aparece por la izquierda de la imagen; al momento, un coche aparca y deja sus faros encendidos en la parte derecha.

Los clientes en la terraza (los que la imagen puede captar) salen huyendo; dos hacía en interior del bar, dos señoras se echan al suelo y otros (se aprecia en la ventana de la derecha) corren en dirección contraria a los disparos.

Las imágenes no aclaran si el terrorista disparó hacia el interior del bar; pero, aunque sólo lo hiciera hacia la terraza, esos proyectiles hubieran tenido que impactar, necesariamente, en los cristales del establecimiento. 

Al momento del ataque,la que parece una camarera o cocinera se esconde detrás de la barra. A los pocos segundos recibe a una mujer parece ser que herida.

La camarera o cocinera conserva una aparente calma.

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Parece que tenga tablas en estos tipos de ataques. 

Cuando el terrorista descarga su arma sobre la terraza, se aprecia como dos mujeres se echan al suelo.  El terrorista, que en su ataque no ha roto cristal alguno, se acerca a las señoras que se han tirado al suelo. Las apunta, pero no dispara.

¿Se encasquilla el arma?

El terrorista no realiza maniobra alguna para “desencasquillar”. 

Si los disparos comienzan exactamente a 22:34:08; a las 22:35:28, exactamente minuto y medio después se puede apreciar una figura de hombre que pasa frente a la ventana a la derecha de la imagen. Lleva un paso rápido, pero no corre. A los tres segundos entra en el local el hombre de la chaqueta negra.

¿Quién es el hombre de la chaqueta negra?

Si es un policía, por qué no entra con su arma desenfundada.

En ese lapsus de tiempo, alguien pasa por fuera (se aprecia por la ventana derecha) caminando normalmente.

Un hombre con gafas y el de la chaqueta negra mandan a los clientes a refugiarse en el sótano.

Si fuera policía, esto se entiende; pero no muestra arma alguna, cosa que sería lo normal en situación de alerta.

Si no es policía, por qué la gente se refugia en el sótano y él y el hombre de gafas salen a la terraza, como si ya no hubiera peligro para ellos; pero si para los clientes que bajan al sótano.

Una nota interesante es que no hay un solo cliente que se deje sus pertenencias y salga huyendo. 

En definitiva, este vídeo puede ser parte de lo que realmente ocurrió, o no.

Puede ser también la pieza que faltaba para que los ciudadanos pudieran ver a un terrorista en acción y dar credibilidad a lo ocurrido.

El hecho de que esta escena parezca de un episodio de la serie “El Equipo A”, en la cual todo el mundo disparaba y nunca se veía un gota de sangre, sirve para crear incrédulos y con ello ponerlos fuera de juego si son capaces de contradecir  una realidad que se ha fabricado a base de muertos, aunque los cerebros que idearon esto no estén en cabezas de radicales islámicos.

No pueden mostrar el horror en el interior de la sala Bataclan -ni de otras terrazas atacadas- por ética; pero si pueden reforzar los hechos con imágenes poco creíbles para justificar sus posteriores decisiones.