Programas TV Vs. Debate

Cuando un programa de #Televisión decide ofrecer un debate, o algo parecido, las reglas que imperan son las reglas de los programas de televisión, así como son sus objetivos los que hay que alcanzar.

No hay duda de que la selección de los tertulianos es plural, como no hay duda de que prosperan, es decir, se vuelve llamar a aquellos que se adecúan a las reglas y objetivos de los programas de televisión, más que los que se adecúan a las reglas de los debates. Interrumpir, atacar, levantar la voz, decir disparates son puntos a favor para volver a ser llamado.

Mientras que en un debate cabría esperar que los intervinientes examinaran atenta y particularmente una materia, exponiendo con la máxima claridad los argumentos que defienden su tesis, en un programa de televisión cabe esperar que una persona desacredite a otra o al partido político o al periódico al que pertenece, llegando a acusarle de mentiroso, inmoral, completamente tramposo, etcétera, esperando por supuesto que el acusado se defienda con lindezas similares.

Están convencidos, y es probable que la experiencia les dé la razón, de que conseguirán más público si los tertulianos se faltan el respeto entre ellos y suben el tono de voz y acuden a lo que sea, incluso a argumentos bien formados, para que su tesis prevalezca. Esto siempre comentado por un moderador que tiene que hacer parecer permanentemente que sería mejor que todos nos respetáramos y expusiéramos tranquilamente nuestros argumentos. Cuando, en realidad, el primer moderador que consiga eso será destituido fulminantemente.

Por esto, si quieres seguir los programas en los que hay debates es mejor que te hagas ciego seguidor de uno de los equipos que intervengan, pintándote la cara y poniéndote la bufanda con los colores, no es necesario convertirse en hooligan, pero la idea es acercarse, de manera que puedas alegrarte tanto de los aciertos de tu equipo, como de los errores del otro y, por supuesto, para disfrutar cuando se ningunee a uno de los rivales.

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Se podrá decir que si te involucras tanto también sufrirás los ataques de los rivales y sí, eso es verdad.

Por último, no se me escapa que estos programas de televisión en los que se debate son un buen escaparate o trampolín para políticos y periodistas, consiguiendo los unos clientes y los otros votantes, o al revés.