Como se nota que se acerca la Navidad: el Corte Inglés no ha escatimado en gastos y ya ha embutido la segunda planta de su macro-superficie con guirnaldas, abetos de plástico y "papanoeles" de lo más extravagantes. Las pilas de turrones en los hiper de barrio crece a ritmo desfrenando; los anuncios de perfumes inundan la televisión dejando una fragancia nauseabunda y la polémica entorno a si poner o no El Belén en ciertos ayuntamientos, no ha dejado de repicar.

Pero esta Navidad es diferente. Este diciembre no solo  tenemos que preocuparnos por mantener el peso a raya a pesar de  la ingesta de mazapanes, turrón o polvorones.

Este 20 de diciembre son las elecciones generales. Es el decisivo momento del "cambio" o del inmovilismo entorno a la figura del señor Rajoy.

Las encuestas entorno a esta decisión no se han hecho esperar; una de ella, la  de Metroscopia (diario El País), le otorga a Albert Rivera (naranjito para twitteros) un segundo puesto, y le quita así al PSOE la medalla de plata. Podemos se conforma con un cuarto lugar, y Pablo Iglesias intenta reflotar su barco quemando todos los cartuchos (este martes le tendremos en El Hormiguero, y sólo dios sabe que especie de espectáculo bochornoso estarán preparando).

Otro sondeo publicado es el de GAD3 (Diario ABC). Según esta encuesta PP Y PSOE se sitúan a la cabeza del triunfo. El señor M.R.Brey obtendría un 27,8 por ciento de los votos y Pedro Sánchez, el perfecto yerno, un 22,1.

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A pesar de encabezar la lista, ambos partidos se quedan lejos de la mayoría absoluta. Es aquí donde entra una figura clave de dos caras: Rivera e Iglesias.

Ambos líderes son jóvenes y de partidos minoritarios. Ambos han tenido mucho tirón mediático y son los cauces de recogida de los votantes resentidos. Incluso Jordi Évole les dedicó un "Salvados", dejando en segundo plano a los que, sólo en teoría, serán los ganadores principales.

Ahora bien. Uno de ellos ha sido desprestigiado hasta la médula. Pablo Iglesias ha pasado de ser El Rey Midas, un joven "indignado" que daba caña sin ton ni son a cualquier tertuliano rancio de las televisiones, un joven que pasó a ser eurodiputado cuando ni siquiera el mismo lo imaginaba, un joven que congregaba masas al más puro estilo 15M... a ser un cansino, un ególatra e incluso hipócrita, por los discursos de contención que últimamente protagonizaba. Esto combinado con la negativa a fortalecer su lista con otros líderes de izquierdas (Alberto Garzón), le han costado el apoyo incondicional de muchos de sus seguidores.

Los "Podemitas" brillan por su ausencia, o al menos, ser de Podemos no es un orgullo, algo que recuerda bastante a lo que pasa con el PP, nadie lo admite pero luego encabezan las listas... Está claro que aquí alguien miente.

Pájaro naranja ha entrado en un momento de flaqueo máximo de "Coleta Morada". El discurso moderado y políticamente correcto es la opción que muchos van a elegir. Los votantes tendrían sentimiento de culpa si votasen a JEFE PLASMA, por lo tanto elegir su versión edulcorada "no está tan mal". Pero no es más que eso. Es lo mismo que pedir una tarta de chocolate de 3000 calorías con una coca-cola light. Es como salir a correr media hora y cenar una hamburguesa XL con doble de patatas. Parece que es un cambio, pero no es más que el mismo perro con distinto collar.

Tanto es así, que Rivera, Rajoy y Sánchez ya han confirmado que mantendrán la reforma laboral.Mucho atacarse en el pleno del congreso pero a la hora de la verdad se dividen el pastel.

Yo aún no se a quien votar pero SI tengo claro a quien NO. Mucho podrán vaticinar las encuestas, pero no son más que eso, sondeos, opiniones recogidas al azar. Si de verdad somos tan inteligentes y queremos "cambio", miremos un poco en profundidad, votemos a   Pacma, Las viudad de Algete (IU o Podemos si buscamos utilidad),que se yo... pero desviémonos.

Renovarse o Morir.