El gobierno municipal de Córdoba en sólo tres meses ha hecho lo que ni a propósito podría hacer el peor dirigente que nos echáramos a la cara; y es que simplemente se ha dedicado a decir no, a parar todos los proyectos previstos y lo que es peor aún, a no plantear ninguna alternativa o iniciativa. En una simple enumeración y sin pensar demasiado, se nos puede venir a la cabeza el proyecto de la nueva Ciudad Deportiva, que ya estaba a punto de comenzar la obra y que por simple capricho o por simple afán revanchista lo quitan de un plumazo sin pensar en los puestos de trabajo que se crearían y el impulso que se le daría a la ciudad con unas instalaciones adecuadas y acordes a lo que una ciudad como Córdoba se merece. 

Podemos hablar también del metrotrén, cuyas obras ya están acabadas y ahora el bipartito PSOE-IU, de la mano de Podemos, se les ocurre decir que no es necesario, que se parte de cero.

Parece que para ellos seguimos viviendo en otra época, en otro siglo porque se olvidan que estamos ya en el siglo XXI, que las cosas evolucionan, que el mundo avanza, las nuevas tecnologías se implantan y todos vamos hacia adelante, todos menos esta Córdoba rancia que muchos se empeñan en darle continuidad porque a este gobierno, en sólo tres meses, ya se ha decidido a decir no a los centros comerciales, mientras me pregunto si es que ellos nunca han pisado ninguno y todas sus compras las hacen en un ultramarinos. Algo que, permítanme que ponga en duda porque este tipo de gente es muy de querer aparentar una cosa mientras luego hacen la contraria.

Y esta forma retrógrada de gobernar ha llegado a límites insospechados, a límites de hasta llegar a cerrar los monumentos y museos municipales en plenos puentes festivos, sin tener en cuenta que Córdoba vive en gran parte del turismo, de la gran atracción que supone nuestra ciudad para los visitantes, del gran provecho y beneficio que se puede sacar de ello.

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Y es que, sinceramente, no sé en qué piensan la alcaldesa Isabel Ambrosio y su compañero y antes rival Pedro García porque la ciudad está perdiendo número de visitantes, por lo que es una pena que estos dirigentes se empeñen en llevar a la ciudad atrás dentro de un pensamiento nada desarrollador, solo de paralización y echar por tierra los grandes proyectos.

Hasta ahora sólo han demostrado lo que se les da bien, que es entorpecer la creación de puestos de trabajo espantando a grandes empresas que se quieran instalar en Córdoba, renunciando a parques comerciales previstos porque será entonces que ellos no quieren crear empleo. Si quieren hacerlo, que expliquen cómo porque hasta ahora no se ha dado ni un atisbo de propuestas para solucionar ese problema, sino más bien al revés, cerrar puertas y poner trabas ante iniciativas emprendedoras que a cualquiera pienso que nos sorprende. Será, imagino, porque ni ellos ni sus familiares o más allegados tendrán problemas para trabajar.

Eso sí, la primera iniciativa que sacó a la luz la alcaldesa fue la de retirar los cuadros religiosos que hay en el Ayuntamiento, entre ellos el de San Rafael y quitar un crucifijo de su despacho como si de un vampiro se tratase.

Por todas estas cosas es por lo que ha destacado Córdoba en los últimos meses; no por el turismo, no por el empleo, no por la atracción e implantación de empresas y no por la creación de nuevas infraestructuras. Una lástima que la ciudad marche hacia atrás y una pena que los cordobeses estén impasibles y se conformen en este camino hacia el desprogreso.