Resulta difícil de creer que un gobierno de izquierdas que siempre presume de defender a los más pobres, de haber criticado la congelación de la mayoría de los impuestos en años anteriores, venga ahora a subir todo, convirtiendo a Córdoba en una de las ciudades en las que sus habitantes tienen que pagar más tributos. Porque sí, aunque a muchos nos cueste creerlo, a partir del año que viene, los cordobeses seremos unos de los ciudadanos que más tendremos que pagar. Tal vez muchos nos conformaríamos en pagar más si eso se tradujera en contar con una ciudad más próspera y con más empleo, pero mucho me temo que eso no es así.

De este modo, el impuesto de vehículos subirá para más de la mitad de los cordobeses un 3% y precisamente no se debe a esa idea comúnmente muy bien vista de incentivar el uso del transporte público porque el billete de autobús urbano también subirá en 2016 nada más y nada menos que un 8%.

Pero sin embargo aquí ahora ya no pasa nada, en la puerta del Ayuntamiento ya no se forman protestas, ya todo funciona correctamente y parece ser que a todos les parece bien pagar más, muy en contra de los intereses que parecían defender IU y #PSOE hace tan sólo unos meses.

Y es que no hay excusas, no hay excusas para decir que en este caso se perjudica sólo a quienes más tienen porque el autobús precisamente no es que sea lo que más utilizan; o la tasa de basura, que sube también un 2%; un recibo que pagan todas las familias más allá de los ingresos que puedan tener. Pero por si esto les parecía poco, han decidido que unas 1.300 familias cordobesas se queden sin la ayuda que han tenido desde el año 2014 en cuanto a las bonificaciones del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI).

Pero señores, aquí no pasa nada, todo va estupendamente porque, mientras, vemos que nuestros concejales trabajan duro y muestra de ello es la declaración en huelga de hambre de un concejal de IU y otros dos de Ganemos o Podemos o como quieran llamarse con el objetivo no sabemos cuál, de si realmente por los sucesos del Sáhara, que no sé realmente qué se puede hacer desde un Ayuntamiento como el de Córdoba en ese aspecto; o por, en definitiva, salir en la televisión no sé con qué tipo de orgullo y vender una imagen trasnochada de yo soy muy solidario, pero, eso sí, de puertas para afuera.

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Tenemos y debemos trabajar por Córdoba y me da pena, mucha pena, que andemos en una especie de limbo mientras vemos cómo en otras ciudades andaluzas avanzan y desarrollan en infraestructuras, cuando nosotros nos empeñamos en seguir mirando para atrás y poniendo zancadillas a cualquier proyecto que pueda ver la luz. #Izquierda Unida