Ayer por la mañana, poco después de desayunar, nos enterábamos de un nuevo escándalo político: la Guardia Civil había entrado en la sede de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) para buscar pruebas de la Corrupción conocida como el 3 % y había sido detenido su tesorero.

Por la noche, Ignacio Escolar, director de Eldiario.es, en una entrevista para “El Intermedio” de La Sexta, confirmaba su entrevista a Correa, uno de los implicados en otra trama de corrupción, la Gürtel, y confirmaba que todo implicaba a Luis Bárcenas y a su partido político.

Pues no quiero llevar la contraria a nadie, lo que pasa es que medio país está mosqueado, aunque no lo diga, con que esos registros a CDC o lo que sea hayan pasado en vísperas de elecciones.

Y más aún con que las corrupciones relacionadas cercana o lejanamente con el PP no hayan pasado en esas fechas, salvo la detención de Rodrigo Rato antes de las Municipales.

Los medios conservadores han querido, como siempre, exprimir el tema, pero a su gusto y su conveniencia, igual que hacen los de izquierdas con los otros, pero ya empieza a cansar esa sensación de que los políticos y esos mismos medios estén en campaña electoral permanente, intentando desesperadamente desacreditar al rival con cualquier hecho puntual.

Esto último asaba incluso, me acuerdo, cuando los primeros años de Felipe González en la Moncloa, con la AP de Fraga, como recordaba Iñaki Gabilondo, “más interesada en la anécdota escandalosa que en lo que verdaderamente importa al país”. Se refería a cuando por fin, TVE proyectaba películas antes prohibidas en la TV de aquí, desde “Cuentos inmorales” a “El último tango en Paris”, años antes de que Telecinco las convirtiera en “normales”, y AP protestaba airadamente por ello en el Parlamento.

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Sobre lo de CDC y lo de ayer, está claro que hay corrupción en ese partido y que podría afectar a Junts Pel Sí, aunque la idea que les une puede que se pueda superar en parte, la del proceso catalán. Aún estoy esperando a que afronten ya el “caso Palau”, que han dejado que se disolviera con el paso del tiempo como azúcar en el café, defendiendo primero a Fèlix Millet y luego, como un Bárcenas cualquiera, omiten hablar de él.

El PP, obsesionado en poder ganar, aunque ya sabe que con los nuevos partidos en escena será imposible que reedite la mayoría absoluta, prefiere vender la imagen de la España admirada mundialmente por casi todo, aunque se olvida de la Cultura (cómo se nota que Garci está retirado) y prefiere el deporte con sus triunfos puntuales, entre ellos el de la Eurocopa de baloncesto, aunque éste haya sido meritorio. Se cree que eso es suficiente para ganar.

Ayer ocurrió algo inesperado y casi surrealista: la Guardia Civil estaba registrando la sede de CDC en Olot (Girona), pero se encontró después con que la Policía Municipal olotina les había puesto multa en el parabrisas de su automóvil por aparcar en lugar prohibido.

Algo que casi toda Catalunya rió, como cuando se pilla a alguien que presume de ser infalible en la cama y las mujeres fingieron los orgasmos o que él, en realidad, es eyaculador precoz. Lo digo por la “Ley Mordaza” que obliga a poner a la Policía y la Guardia Civil en un altar por todo lo que haga y que no merece ni la más pequeña crítica. Y por que les hubiera gustado que al mismo tiempo estuvieran en la sede del PP, aunque ya estuvieron, pero claro, en CDC dos veces y sólo una en la del PP, y encima cuando no había elecciones cerca…