Es muy probable que el presidente no se percatase de la enormes consecuencias que su decisión traería al panorama económico mundial; consecuencias que se siguen manifestando hoy en día (y cada vez se agravan más).

¿Qué es exactamente el patrón oro?

Antes del decreto de Nixon, todos los dólares existentes estaban respaldados por una cantidad física y limitada de oro, el cual podías obtener mediante el cambio de la moneda papel en un banco al correspondiente precio de mercado del momento. El objetivo de este patrón era el de la evasión de un endeudamiento excesivo por parte del gobierno así como permitir un ciclo natural de la expansión y contracción de la masa monetaria, moviéndose al son de las existencias de metal precioso bajo las bóvedas soberanas.

Bajo este paradigma, se conseguía una economía autorregulada y justa. No se podría gastar más dinero del que e oro respaldaba.

Consecuencias de abandonar el patrón oro

El abandono del patrón oro en 1971 catapultó a Estados Unidos a una posición mundial extremadamente ventajosa. Podrían imprimir dinero basado en deuda a voluntad con solamente poner en marcha las imprentas de la FED; el gobierno así podría endeudarse de forma ilimitada y cumplir sus promesas de gasto de las campañas electorales. Tendríamos nuevos y viejos dólares respaldados por la contracción de deuda soberana con el banco central emisor de la moneda.

 

Para más inri, en esos años los dirigentes del país cerraron importantes tratos con el mundo árabe productor del petróleo: el dólar pasaría a ser la moneda que lo denominaría en los mercados.

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Fue el inicio del famoso término petrodólar.

 

Estos factores, combinados con la imposición del dólar como divisa de reserva mundial, hizo que los Estados Unidos liderasen el mundo hasta hoy en día. No es para menos, puesto que pueden gastar dinero de forma ilimitada para financiar conflictos bélicos, obras públicas, sueldos del funcionariado... A la vez que su deuda soberana crece, sin parecer alcanzar techo nunca. Cabe añadir que estos últimos 7 años de intereses cero impuestos por la FED, no hacen más que agravar y acelerar el problema. La fiesta económica sigue su rumbo

 

Si nos siguiésemos rigiendo por una economía basada en divisas respaldadas por materias primas, como el oro o la plata, seguramente nunca se hubiesen creado las inmensas burbujas especulativas de estas últimas dos décadas en los mercados de valores, ya que éstas son fruto de una inmensa inyección de moneda respaldada en pagarés de deuda.