Son muchas las definiciones que se les ha otorgado a los jóvenes nacidos a finales de los 80. Pero el de generación perdida (aunque formalmente ya ha existido otra generación perdida) es el que mejor se adecua a la realidad. La mayoría son jóvenes muy formados, acostumbrados a estudiar para poder llegar a “algo”. Ese “algo” para muchos todavía no ha llegado y actualmente son pocos los que consiguen ganarse la vida con un trabajo acorde a su formación. Tenemos móviles, portátiles y filtros de instagram pero tenemos empleos precarios que por lo general tienden a ser precarios y temporales. El futuro estable cada vez es algo más utópico y en la mayoría de los casos muchos jóvenes siguen recibiendo ayuda económica de sus familias para poder llegar a un estado de pseudoemancipación.

Son muchos los elementos que hacen de esta generación un agujero negro generacional.

Aunque la situación social y económica parece ir mejorando lentamente, la #Crisis resultó devastadora para los titulados que salían justo en el momento cumbre. A diferencia de los licenciados, los estudiantes de grado (los nacidos en los 90) asumieron desde un primer momento que sería difícil, saben cómo sacar el mayor provecho al presente, así que tomaron el control a tiempo, conectaron de una forma mucho más pragmática con las nuevas tecnologías. Laboralmente suelen pulirse como diamante en bruto sabiendo ya lo que va a ser el auge cuando ellos sean lanzados al mercado laboral. Ahora es el marketing, luego las redes sociales y mañana, el diseño web. A los demás, esa crisis nos pilló de lleno y ni siquiera supimos qué significaba ni cómo nos azotaría.

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Las oportunidades se reducían a la mitad de la mitad y nuestras alas ya habían crecido demasiado centrándonos en “lo que nos gustaba”.

No supimos hasta muy tarde que era una visión romántica y nada práctica. Lo primordial en este salto de tan pocos años pero a su vez tan grande es que a nosotros siempre nos preguntaron qué quisimos ser de mayor. De mayor es ahora, rondamos los treinta y todavía estamos pensando en qué queremos ser de mayor. Mientras que los chicos de los 90 son mayores a los quince. Programan webs a los dieciséis y a los dieciocho, si tienen suerte, (mucha suerte, que también es complicado) son youtubers, bloggers e instagramers y cobran dos mil euros mensuales.

La conclusión y reflexión es que en unos años, muchos jóvenes vivirán igual o peor que sus antepasados y para muchos, la clase media será algo de otra época. #Gobierno #Educación