Vivimos en un mundo machista. Negarlo no sirve de nada. Y no somos pesadas con el "temita" las que lo repetimos una y otra vez, es que es así. Seguimos cobrando un 19,3% menos que los hombres por realizar los mismos trabajos; seguimos siendo golfas por estar con 100 tíos y ellos unos machitos por estar con 150 mujeres; y una soltera madura es una "Solterona" mientras que un madurito soltero es un "soltero de oro".

Mas, desgraciadamente, las emisoras principales de este tipo de críticas son las mujeres. Los prejuicios por no ser madres, devotas esposas o mujeres de bandera no vienen de boca de los hombres. Parece que ellos han sabido encajar mejor que nosotras la evolución y la búsqueda de una posición igualitaria.

Y a nosotras ¿qué nos pasa?

El mejor ejemplo lo hemos estado viendo durante semanas en la casa de Gran Hermano. Todos los seguidores del programa, y los no seguidores también, ya que la vida de GH bombardea por todos los lados y diariamente, saben que hay un picaflor machista llamado Suso (22 años), una quasiadolescente también machista llamada Sofía (19 años) y una enamorada del machista, de sí misma y del mundo que se imagina llamada Raquel (32 años). ¿Por qué especifico la edad? Porque parece mentira que los más jóvenes sean los peores. El idilio que tuvieron casi desde el minuto uno Sofía y Suso fue aceptado por todos en la casa, ella podía estar encima el día entero y hacer con él lo que quisiera que no pasaba nada. Pero en el momento en el que es otra la que tontea con él, aunque todo se quede en un tonteo verbal (ya que los indultos y ataques tuvieron lugar antes de que Raquel y Suso hicieran nada sexualmente explícito) esa "otra" pasa a ser, como mínimo, una fresca que se mete en la cama de cualquiera.

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Sinceramente, si Raquel se mete en la cama de 80, 6 o 200, ni lo sé ni me interesa lo más mínimo. Pero lo que sí que sé es que hacerlo no la convierte en ninguna "ligerita de cascos" (como odio esa expresión), ni en ninguna p*ta. ¿Acaso los hombres no llevan SIGLOS haciendo lo mismo? Y claro, no todo queda ahí. Las mujeres si nos acostamos con muchos somos unas frescas, si lo hacemos con pocos somos unas santurronas aburridas, si hablamos de nuestras aventureras de cama somos unas pervertidas y si no lo hacemos unas frígidas.

¿Y quién se unió al lanzamiento de piedras? ¡Las madres! Que la madre de Suso defienda a su hijo aunque eso suponga tirar piedras sobre su propio tejado como mujer puede llegar a ser comprensible. Pero que el resto de mujeres del plató, como la madre de Raquel, protejan y justifiquen que a un hombre le guste una pero utilice a otra solo para el sexo durante semanas, luego la abandone y se vaya aprobar con otra, es cuanto menos aberrante. En especial para esa madre de Raquel, que está defendiendo el trato que su hija recibirá en un futuro.

Los hombres han llegado a donde están porque saben hacer piña. Nosotras solo sabemos atacarnos. Sin ayuda no llegaremos a ningún sitio, y qué mejor ayuda que la de aquellas que hacen y sientes como nosotras. Aprendamos a cuidarnos unas a otras, a educar a nuestras hijas para hacerse respetar y que respeten y, sobre todo, de otras mujeres que, como mi vecina de 89 años dice, <<en su c*ño y su baranda nadie manda>>.