Muchas veces hemos escuchado esa tan manida expresión de "para ellos somos números" refiriéndose a cualquier empleado de la empresa que ustedes quieran, pero lo que no esperábamos jamás es aplicar esa expresión tan denigrante para referirnos a los responsables de la Sanidad Canarias.

Hemos sobrevivido - no todos, por desgracia - a la nefasta gestión de Brígida Mendoza y de Juana María Reyes, y hemos soportado que a la segunda se le premiara con un puesto de privilegio en el IASS, concedido totalmente " a dedo " por parte de Carlos Alonso, Presidente del Cabildo de Tenerife.

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Y cuando digo - no todos - lo hago acordándome, por ejemplo, de Loli Hernández, cuyas hijas han tenido que formar un plataforma en Facebook, SOS Urgencias Canarias, después de perder a su madre por una mala gestión en el Hospital Universitario de Canarias, y de que se les ninguneara por parte de la Consejería de Sanidad y de la Gerencia del propio hospital.

Actualmente, la Sanidad Canaria se está vendiendo como un proyecto de futuro, con viabilidad, con fiabilidad... ¡Pamplinas! Por desgracia, los proyectos no nos sirven, nos sirven los hechos; personalmente, he podido conocer el caso de Eidher - uno de los más mediáticos -, cuyos padres tuvieron que buscar dinero hasta "debajo de las piedras" para que el pequeño acudiera a Boston y que se le pudiera hacer una primera valoración con el fin de buscarle solución a su enfermedad. He podido compartir tiempo con una madre que me decía, con lágrimas en los ojos, que a su hijo se le había "desahuciado" de la Sanidad Canaria, que como su enfermedad está calificada como "incompatible con la vida", en los hospitales no se le trata. Por tanto, ¿qué hacen unos padres en estos casos?

También he podido hablar con Macu, la mamá de Ainara Vera, una niña que nació con parálisis cerebral y cuyos padres han sacrificado e hipotecado su vida para mejorar el bienestar de la pequeña.

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No es suficiente desgracia el que tu hijo o hija esté enfermo y no pueda saltar, hablar o ver la vida desde el prisma de un ser humano de su edad, sino que además han tenido que perder tiempo luchando contra un sistema que les maltrata, les ahoga, les castiga y es totalmente incapaz de empatizar con ninguno de los afectados.

Estos son sólo dos casos, que por mucho que nos quieran "vender la moto" desde las autoridades competentes, no son aislados, ni mucho menos. Y aunque lo fueran, hay que recordar, que detrás de cada historia, hay una familia que sufre, que llora, que siente, y que se ve impotente ante una burocracia inservible. No es lógico que una familia tenga que luchar sobremanera para que se le conceda un traslado a su hija para ser tratada, cuando saben que ese tratamiento va a conseguir que la menor viva mejor, dentro de sus posibilidades. 

No es lógico, además, que cuando se les explica el caso y las necesidades a los dirigentes políticos, a los responsables, a los que firman el papel del Sí o del No, tengan la caradura de decir a la cara, y sin el más mínimo atisbo de sensibilidad, "que para qué quieren ir tantas veces a una clínica en península, cuando su hija no se va a curar, que ellos no lo ven necesario". 

La lógica no impera en el Sistema Sanitario Canario, la sensibilidad sólo existe en los hospitales, no en los despachos, y me parece injusto que la cara de toda esta situación la tengan que dar personas cualificadas, profesionales y con un gran amor hacia una profesión que no pueden ejercer porque carecen de medios. 

Siento rabia, pero eso no significa que nos vayamos a quedar quietos, ni mucho menos.

Juntos lograremos cambiar las cosas, porque a pesar de lo que podamos pensar, el pueblo siempre tiene la última palabra.