Hasta ahora, los homenajeados en los Premios Goya suelen ser siempre actores o cineastas entendidos como “de calidad”, es decir, que en su filmografía incluyen obras “de calidad”, alabadas por la crítica, aparte de por el público. Pero Mariano Ozores, retirado del Cine desde hace casi un cuarto de siglo, no entraba en esos cánones, al menos tan abiertamente.

Se dice que ha sido gracias al nuevo Presidente de la Academia, Antonio Resines, que tiene simpatías por ese tipo de cine, mucho más que la que demuestra Santiago Segura con sus Torrentes, herederos indirectos de aquel estilo Ozores.

Hace tiempo, los dos actores fetiche de Ozores, Fernando Esteso y Andrés Pajares, se desahogaron en televisión autoproclamándose artífices de un Cine español que triunfaba entre el público, que jamás necesitó subvenciones y que la crítica les atacaba por “envidia”.

No, por favor.

Las criticaban por ser de pésima calidad, por su machismo trasnochado, sus valores anticuados como su ataque descarado al divorcio (en varias películas de Ozores, los divorciados volvían a casarse entre ellos al final de las mismas) e incluso una cierta y poco disimulada nostalgia por el franquismo o por otros tiempos de leyes y costumbres más “decentes”.

No se puede negar a Mariano Ozores, con la ayuda de su hermano Antonio principalmente como eficaz secundario (su otro hermano José Luis nos dejó muy joven por culpa de una gravísima esclerosis múltiple, con sólo 42 años, en 1968), de hacer un cine eficaz entre el público medio, del cual incluso la gente de izquierdas dice ahora, sin complejos de intelectual, haberse divertido muchas veces con él mucho más que con comedias más sesudas como las de François Truffaut o Woody Allen, pese a ser ambos dos genios del cine.

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Pero hoy en día sería difícil que Ozores, si pudiera, volviera a hacer cine (su avanzada edad, 89 años, no se lo pone fácil, pese a que el portugués Manuel De Oliveira trabajó hasta los 100 años). Los gustos del público han cambiado mucho, tendría que hacer como Segura con la saga Torrente, y nadie se lo creería si fuera de puritano a lo Michael Landon.

El homenajeado lamenta ahora que su Goya “llegue muy tarde”. Hombre, sé que Francia, que gusta del cine de calidad aunque adora a sus cómicos, incluidos los de humor grosero y machista, también homenajeó y adoró a Louis De Funès (del cual se celebran 100 años de su nacimiento) con aquella entrega del César de Honor de manos del cómico americano Jerry Lewis, con un hilarante beso en la boca del segundo al primero, que se puede encontrar en YouTube… Pero apoya más un cine más cercano al arte que aquellas groserías de celuloide, más del gusto de mentes más bien primitivas.

Parece ser que la derecha española ha visto bien este premio, quizá pensando que por fin se lo dan a alguien que no sea de izquierdas ni haya hecho jamás películas “de izquierdas”, pues incluso José Luis López Vázquez o Alfredo Landa, ambos de esa ideología y que recibieron el Goya de Honor, trabajaron sin problemas en películas como “El jardín de las delicias” de Carlos Saura o “Los santos inocentes” de Mario Camus, respectivamente, filmes de fuerte contenido social progresista.

Lo que pasa es que Ozores, en su momento, también tenía en contra a la crítica “de derechas” por sus desnudos y situaciones “inmorales” para ellos, pues su mejor manera de atraer público era eso, aprovechar la liberación sexual de la Transición, pues películas más “decentes” ya no interesaban ni llenaban cines.