El invierno se va acercando a paso lento, pero seguro. El otoño llegó de forma similar y con él ya aquí empezamos a ver la decadencia de los días. Las noches son cada vez más largas y más oscuras. Los días ya no brillan como lo hacían en primavera o en verano. El sol se levanta pero cada vez con mayor tristeza, añorando  días pasados y esperando días más gloriosos donde las oscuras nubes desaparezcan. Algo similar sucede en nuestra sociedad.

     Varios son los ríos de tinta que se dedican a comentar y expresar deseos. Deseos a veces con buen fin y otras veces esos deseos no son los de uno mismo, sino de quien marca las directrices de la pluma encargada de escribir.

La libertad es esa extraña que tantos la desean, esa amiga que no se quiere, esa compañera que se utiliza para lavar una imagen.

    ¿Qué significado tiene afirmar esto en la sociedad actual? El significado es hacer ver a una parte de la sociedad, quitarle un trozo de venda de sus ojos. Vean los debates televisivos, presten atención a columnas o editoriales de diferentes medios de comunicación, infórmense de la actitud de nuestro Gobierno y verán como esa Libertad que tanto creen que ustedes tienen no es tan grande como nuestros gobernantes nos quieren hacer ver.

     Algunos debaten creyendo que son libres y que ellos son los que opinan. Simplemente es mentira, lo ignoren o no. Son tertulianos que opinan lo que les marcan, ellos son simples marionetas y títeres de quien nunca da la cara a los ciudadanos.

Vídeos destacados del día

Actitud demostrable en un sinfín de columnas, editoriales… donde la libertad se queda reducida a unos escasos ejemplos. Vemos como periodistas son desterrados a otros países con la tapadera de corresponsal por no hacer una crítica gustosa a nuestros dirigentes. Observen como los grupos audiovisuales sufren presiones sobre la emisión de determinados programas. Para colmo son varios los periodistas/presentadores los que reciben presiones por su implicación política, algunos destituidos de su puesto de trabajo por mandato político. Aún así nos dicen nuestros gobernantes que la libertad es santo y seña en nuestra sociedad. 

   Un grado superior de tristeza a la vez que de repulsa invade mi alma cuando observo a algunos jóvenes defender a nuestros gobernantes y afirman que la libertad es plena en la actualidad. Sin ser el sol y ni tan siquiera una diminuta estrella añoro épocas más brillantes y esperanzado sigo en un futuro más glorioso para nuestra cultura y sociedad.   

    Son diversos los políticos que al menos públicamente defienden la cultura.

¿La defienden en realidad? No. Defender la cultura es fomentarla. ¿Cómo se fomenta? Con libertad. ¿Qué clase de libertad? Una libertad total. Libertad para cursar o no una asignatura que adoctrina, libertad de prensa, libertad de lectura. ¿Es viable esta postura? Si. ¿Qué hay que hacer para conseguirla? Jubilar a las personas que nos gobiernan ya que son los culpables de esta decadencia moral.

    Ardua y difícil tarea para los que sin ser estrellas ni mucho menos el sol queremos llevar a cabo en la sociedad actual. Aconsejar en la lectura, incitar al razonamiento, resaltar el valor de la independencia de nuestras posturas, incentivar y enseñar una moral de compañerismo, en definitiva y simplemente impulsar el ejercicio de nuestro cerebro. Sólo así con un cerebro ejercitado tendremos un seso seguro, independiente del sensacionalismo publicitario y político. Como consecuencia directa alcanzaremos aquellos días gloriosos y brillantes del verano para nuestra sociedad.