Con el tiempo, posiblemente, muchos recordarán a Mario Balotelli por ser un jugador que destacó más por sus excentricidades fuera del césped que por sus jugadas dentro de él, pero la vida de un futbolista va más allá de los noventa minutos y el tiempo añadido.

Yo sé que un futbolista expuesto mediáticamente como lo están hoy en día es considerado por muchos un modelo para los más pequeños y que debe comportarse según ciertas normas, aceptar ciertos preceptos, adecuar su forma de ser a determinados comportamientos aceptados por la sociedad, pero seamos claros y quitémonos la careta. Si uno quiere ser una persona coherente debe medir sus actos y los de su entorno, siempre con la misma e idéntica vara.

No puede hacer excepciones, ya que de lo contrario distorsiona su conciencia crítica y su juicio ético.

Uno no puede ir por la vida criticando a sus rivales y disculpando a sus amigos, simplemente, por el mero hecho de serlo. No obstante, tampoco soy tan ingenuo como para suponer que uno es capaz de apartarse de sus ideas, afectos y sus pasiones, tratando de ser imparcial. Sin embargo, y aunque tengo, perfectamente, las ideas claras en lo que respecta al criterio ético y sus limitaciones, a Balotelli no puedo juzgarlo igual que al resto de jugadores.  Y ojo que es un jugador con muchos defectos. Tiene tantos defectos como el que más. Pese a todo, soy incapaz de juzgarlo, pues como dice la Biblia quien esté libre de pecado que tire la primera piedra.

En el momento que conocí la historia de vida de este jugador, mi juicio crítico hacía él cambio totalmente.

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Algunos pensarán que ese juicio cambió porque me invadió un sentimiento de pena al conocer la difícil infancia que tuvo que pasar, pero todo lo contrario, me impactó el afán de superación que tuvo hasta lograr alcanzar su sueño de vestir la camiseta de “La Azzurra”.

Cuando conozcan su historia comprenderán que su carácter indomable y extravagante responde a una vida marcada por el rechazo y el afán de superación. Y ojo que no pretendo exculparle de todos los actos en los que se puede haber equivocado, sólo pretendo que conozcan su historia y comprendan que en el momento los escudos, las camisetas e hinchas desaparecen para dar paso a la realidad, queda una persona en el que se combinan sueños con tristezas y dramas con lágrimas, una persona cargada de recuerdos que siempre llevará en el corazón. Por ello, únicamente, podré juzgarlo por lo que hace dentro del verde y no fuera de él. Entonces, siempre, le reprocharé ser un gigante con pies de barro, que destacó más por sus locuras que por sus goles, desaprovechando el tremendo talento que albergaban sus pies. #Fútbol