La Licenciada Lilian Leiva explica a qué se denomina zona de confort y los motivos que llevan a una persona a permanecer en ella.

“La zona de confort es aquel espacio donde se manifiestan nuestros patrones de comportamiento o de forma de ser, hábitos y rutinas para desenvolvernos, relacionarnos y actuar. Es una zona segura, protegida de alguna manera y por eso, aunque los resultados no sean positivos, tendemos a quedarnos en ella porque es lo conocido. Actuamos de alguna manera en automático en ella.”

La especialista valora que “esta zona puede ser muy paralizante, especialmente cuando se sostiene sobre creencias y juicios limitantes como por ejemplo: “no puedo”, “no soy capaz”, “esto no es para mí”, ”no lo merezco”.

Hay que trabajar esos juicios”.

Leiva que tiene una amplia experiencia con jóvenes y familias asegura que “todas las emociones son poderosas, en un sentido o en otro, cada emoción tiene un lado que impulsa o que limita. Por ejemplo, si la alegría es excesiva, nos puede desconectar de la realidad, el exceso de miedo nos lleva al pánico o si es muy bajo, a la imprudencia, la rabia puede convertirse en ira, en violencia o si la reprimimos, llevarnos a la apatía. Y así con cada una, todo depende de la intensidad y modo en que se manifiestan."