Quizá la más grade lección de la historia es que nadie aprendió las lecciones de la historia.

Así de rotundo y sentencioso nos hablaba el escritor británico Aldous Huxley sobre las barbaridades cometidas por el hombre en épocas pasadas y de lo poco que la humanidad ha aprendido de ellas. En los colegios e institutos se han estudiado toda clase de guerras que han sido causadas por motivos siempre inhumanos y codiciosos, pero si uno se lleva la palma, ese es el poder personal. Todos quieren poder, todos quieren todo, pero en realidad es mucho lo que se pierde. Este es motivo de la guerra que está marcando la ética más humana en estos momentos.

Una marca que se clava a fuego en el pecho de esos hombres que por querer tener más y engordar sus laureles, dejan morir a millones de inocentes que son simplemente el daño colateral de sus descontrolados egos, mientras la humanidad enmudece.

Son más de cuatro años lo que la guerra civil de Siria lleva atormentado a sus ciudadanos y en ningún momento, ninguna nación hace nada por evitarlo. Bajo una dictadura disfrazada de democracia barata, el gobierno hace su lucha contra un supuesto terrorismo que no es más que el resultado de su política desastrosa y carente de toda libertad. Los llamados rebeldes que luchan contra el gobierno manifiestan una crisis humanitaria en toda regla y que está masacrando al pueblo sirio. A su vez, los grupos terroristas están en lucha con todos los bandos, tanto rebelde como del gobierno.

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Una guerra sin cuartel que baña de sangre la tierra de Oriente Medio.

Pero el tope de esta barbarie llega con las instantáneas tan crudas de los refugiados sirios en las fronteras con Europa y sobre todo con la imagen que ha dado la vuelta al mundo, la del pequeño Aylan Kurdi de 3 años, muerto en la playa tras intentar huir con su familia de los bastiones islamistas. Su madre y su hermano tampoco han sobrevivido a la huida y su padre, el único superviviente se deshace en amargura. Un punto de tan álgida violencia que desde luego no puede quedar impune y se deben tomar medidas de inmediato. Mediadas reales que frenen la falta ya no de humanidad, sino de propio querer de uno mismo.

No sabemos cómo acabará este conflicto, lo que sí sabemos es como acabaron las guerras pasadas y siempre dejan a miles de cadáveres que no tenían culpa de nada a merced de sus tumbas. Tumbas que se quedan como recordatorio de la masacre, pero lo que se debe debatir y pensar es como parar esa masacre para que no se tengan que cavar más fosos ni más morgues donde la humanidad entierre su humanidad.