Si fueran artistas, son unos genios. Sólo son manifestaciones de gente que se manifiesta, valga la redundancia, por aquello en que creen. Y espontáneamente, más allá de lo que se dice con mala intención, llenas de palabras como “adoctrinamiento”, cuando no cosas peores.

La manifestación de la Diada Nacional de Catalunya, este año 2015, tocaba en la Avinguda de la Meridiana de Barcelona, una de las más importantes y largas de la ciudad, que lleva hasta la autopista que parte hacía Francia. El año pasado fue la “V”, y el otro otra manifestación igualmente creativa.

Se esté o no de acuerdo con lo que quieren los soberanistas, eufemismo de independentistas, es que tienen las ideas claras y qué es lo que quieren.

Los unionistas, lejos de saber convencer a la gente, como hicieron los británicos en Escocia hace justo un año, dan palos de ciego y con cada intento de convencer, logran justo lo contrario.

Y es que incluso logran convencer de lo contrario a gente que antes no era independentista. Un patético ejemplo de ello es la discusión hace unos días en el programa “Al rojo vivo” de La Sexta entre Eduardo Inda y Jordi Évole. Al navarro se le calienta la boca habitualmente, y le dio por llamar independentista al presentador de “Salvados”. “Pues no lo soy”, respondió éste. Inda seguía con su cantinela: “Tú eres un independentista de esos que no salen del armario”.

Évole le contestó sutilmente: “Si algún día Catalunya es independiente, espero que no se olviden de ponerte una calle o darte la Creu de Sant Jordi. Te has convertido en una máquina infalible para el independentismo”. Es cierto, incluso cuando atacaba a Pablo Iglesias, sólo conseguía más intención de voto para Podemos.

Las encuestas, ahora que ha empezado la campaña electoral catalana, están reñidas.

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Unas dan una mayoría justa a Junts Pel Sí, que agrupa a CDC y ERC sobre todo. Alguna la mayoría absoluta, aunque si se suman los escaños que conseguirá la también soberanista CUP, que va por su cuenta. Detrás podrían quedar Ciutadans, ahora con su máximo líder Albert Rivera que se va a Madrid, o Catalunya Sí Que Es Pot, el Podemos catalán.

Lo que coinciden todas las encuestas es que el PSC está en su peor momento, el PP poco puede hacer con el inefable García Albiol de candidato, y UDC, sin CDC, casi condenada al ostracismo electoral.

La lucha por los votos va a ser brutal, aunque hay que lamentar que sobre todo desde Madrid, la cosa, en vez de guardarse la calma para afrontar todo, se visceraliza de manera peligrosa. La primera derrota unionista, aunque no muy importante, ha sido en la librería catalana Blanquerna de Madrid, elegida como blanco de sus iras por la extrema derecha española: cerró a las cuatro y media de la tarde para evitar destrozos y ataques de fascistas. Se encontraron la librería cerrada y mucha policía escoltándola.

Algunos han mitificado a los atacantes de hace dos años, y ahora se han encontrado sin poder demostrar su supuesta virilidad destrozando a quien no piensa como ellos.

Los independentistas, como dije, saben lo que quieren, y lo defienden. Raül Romeva, cabeza visible de Junts Pel Sí, acudió a la TV británica para explicar, en un excelente inglés, sus convicciones a los británicos, aunque el presentador le recordaba, sin dejarse impresionar, las corruptelas de Jordi Pujol y Artur Mas. Pero dominan muy bien la escena internacional, ya que diarios prestigiosos como The New York Times empiezan a tener su opinión del tema, y no precisamente la del Gobierno español.