La selección española de Baloncesto se clasificó ayer para la final del Eurobasket tras derrotar en el tiempo extra a la selección francesa (80-75). Dicha victoria se producía en casa del rival, en el Stade Pierre Mauroy de Lille y tras las dos derrotas cosechadas por los nuestros en los dos últimos campeonatos. Francia nos privó de la final en la Eurobasket 2013 y nos ganó a domicilio también en los cuartos de final del pasado Mundial, callando al madrileño Palacio de los Deportes en una de las derrotas más dolorosas de nuestra historia.

El partido de ayer fue una historia totalmente distinta a lo ocurrido hace un año.

Un extraterrestre llamado Pau Gasol llegó caído desde el cielo de Sant Boi del Llobregat para hacer una de las mayores exhibiciones que recuerda nuestro baloncesto y el baloncesto FIBA en general. El pívot de los Chicago Bulls firmó 40 puntos, 11 rebotes y un monstruoso 52 de valoración, tanto como todo el equipo galo junto. Toda la prensa, nacional e internacional se puso a sus pies tras semejante exhibición, y es que no es para menos.

Pau se ha echado el equipo a la espalda desde el inicio del campeonato y jamás se ha escondido ni ha bajado su rendimiento, a pesar de algunas molestias. Tras derrotar a Grecia en los cuartos de final, el catalán arengó a sus compañeros diciéndoles: “Hemos venido a Francia para ganarles aquí”. Y no cabía duda, lo cumplió. Palabra de Pau. Las 27000 gargantas que atronaban en la cancha francesa fueron finalmente silenciadas por el tesón, la lucha y el corazón de quien jamás abandona el barco.

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Pau decidió estar con sus compañeros en este Europeo a pesar de las sensibles bajas que arrastra el equipo. El seleccionador, Sergio Scariolo no ha podido contar con Marc Gasol, José Manuel Calderón, Ricky Rubio ni con otro emblema del combinado nacional, Juan Carlos Navarro.

A Pau no le importaron las ausencias. Sabía que aparte de la victoria final en el campeonato, había otro objetivo primordial que alcanzar: la clasificación directa para los Juegos Olímpicos que se celebrarán el próximo verano en Río de Janeiro, que es muy probable que sean los últimos a los que asista. Objetivo conseguido. Pau quería una última oportunidad para lograr lo único que le falta en su brillante palmarés: el Oro Olímpico. El respeto y admiración de aficionados y rivales ya los tiene. La imagen de los jugadores de la selección estadounidense haciendo cola para saludarle y consolarle tras la final de Londres 2012 es un claro ejemplo de lo que Gasol es en el baloncesto internacional.   

 No se sabe cuánto tiempo queda para poder disfrutar de este marciano del deporte de la canasta, pero a sus 35 años, él sigue disfrutando como si todavía estuviera jugando como el primer día y emocionándonos a todos los demás con sus gestas.

¿Dónde está su límite? No se sabe, pero verle jugar es una auténtica gozada y si encima es de tu país el orgullo es desbordante. Yo sólo puedo dar las gracias a quién corresponda, porque soy una afortunada: yo vi jugar a Pau Gasol.