Se habla estos días mucho de la nueva visión de #Woody Allen en su nueva película “Irrational Man” del asesinato, del crimen perfecto, haciendo homenaje una vez más a una de sus novelas favoritas de la Literatura rusa: “Crimen y castigo” de Fiodor Dostoievski.

Abe Lucas, el personaje que encarna magistralmente Joaquín Phoenix, decide, para encontrar sentido a su desastrosa vida, matar a un juez corrupto que quiere que los hijos de una mujer acaben con su ex, pese a que el ex era una mala bestia que la maltrataba.

Allen parece querer mostrar algo que cada uno de nosotros, quizá por que la naturaleza humana es así, deseamos alguna vez, sin casi nunca llevarlo a cabo.

¿Y qué es? Matar, quitar de en medio a alguien que nos ha hecho daño, o entendemos que hace daño a terceros o a la Humanidad entera: lo deseamos al conocer las atrocidades del Holocausto, al ver a Franco sojuzgando a un país entero durante 40 años, a Luis Bárcenas robando impunemente hasta que otros que se beneficiaban de él se desentienden, o Estado Islámico masacrando a gente que no piensa como ellos o devastando arquitectura no construida por ellos.

Yo también he pensado eso alguna vez. Pero luego desisto de ello. Primero, porque con ello te pones a la misma altura que la persona que ha cometido atrocidades, no puedes considerarte a ti mismo un demócrata de verdad o un ser civilizado de verdad. Luego, por razones prácticas: acabarás yendo a la cárcel.

Y aquí habría un detalle que demuestra la mezquindad del ser humano: a los que “ajusticiaran” a alguien mezquino y sanguinario, le tendrán como un héroe, si se le mata en una guerra, pues la guerra es así.

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Pero en otras circunstancias, me viene a la memoria el caso José Bretón y cómo asesinó a sangre fría a sus hijos, oía a mucha gente cercana, padres y madres de familia respetables, desear su muerte, que hubiera pena de muerte…

Y ahí, a quien se cargara a Bretón, cierta gente le pondría en un altar, exigirían una medalla, el Premio Nobel de la Paz, su puesta en libertad, lo que fuera. Aunque la Ley prohíbe tomarse la Justicia por su mano, y por lo tanto, tendría que colar que “mató en defensa propia” para que no fuera a la cárcel.

Porque, volviendo a lo que hace el protagonista de “Irrational Man”, es algo que parece que el espectador de #Cine aplaude a rabiar si lo ves hacer a Charles Bronson o a Chuck Norris: tomarse la justicia por su mano, ver cómo sus guionistas caen en el maniqueísmo descarado para justificar lo que ellos hacen y mostrarlos con una cierta superioridad intelectual y moral. Por ello, sus películas tenían mucho éxito entre gente que tiene esa idea primaria de la Justicia.

Claro que los que creemos que no hay que ir de justiciero, es verdad que si sufrimos algo así, por ejemplo una violación o un atraco por alguien que además es un sádico y le gusta hacer eso porque cree que le muestra como un “macho de verdad de los que desgraciadamente quedan pocos”, desearemos matarlo y hacerle sufrir tanto como él mismo nos ha hecho sufrir. Yo intentaré que no sea así. O como decía Spencer Tracy en “Furia” de Fritz Lang: “Ellos van a tener lo que no me dejaron tener a mi: un juicio legal y una muerte legal”.

Para quien no la haya visto, “Furia” muestra a un hombre que llega a un pueblo y que es acusado injustamente de violar a una niña. El populacho se rebela e incendia la cárcel. Él sobrevive, pero quiere justicia y verlos en la cárcel de por vida.

#Violencia de género