Nos van a matar a Rompesuelas, y lo peor: por gozo, con alegría. El populacho feliz y ebrio, enterrará la lanza en su costado. Rompesuelas nació el 24 de diciembre de 2009. Fue bautizado como Rompesuelas: el ternerito que prefería andar,  antes que mamar, y correr antes que pastar. Tendrá su vía crucis y pasará el puente medieval sobre el Duero hasta llegar al Campo de Honor, y allí, acosado y en agonía, caerá más una vez, y se levantará, sólo para perpetuar su martirio,… allí lo esperará un Pilatos para lavarse las manos. Y dirá que la chusma decide,  que es una tradición secular de cuando las invasiones musulmanas…que no es de buen tino comparar humanos con Animales.

Pues no. Los animales no son capaces de matar por placer. Y para los seguidores implacables de tradiciones,  tradición musulmana y ancestral es cuidar de los padres, lo cual se considera un honor, no soltarlos en hogares de ancianos o en una estación de servicio. A ver si perpetuamos esa.

Entonces  Rompesuelas será lanceado, una y otra vez, hasta que bufe su último gemido. Si un Campo pudiera llamarse un Campo de Honor, no sería donde una turba de cobardes neandertales gordos y sudados, agujeren por complacencia a otro ser vivo.  

Rompesuelas el toro marcado con el numero 114 por la ganadería de Herederos del Excelentísimo señor Conde de la Corte, de pelaje negro bragado meano, de 640 kilogramos será la víctima escogida  para el Torneo del Toro de la Vega que se celebrara el próximo día 15 de septiembre en Tordesillas, localidad vallisoletana, tal como ha anunciado el Ayuntamiento de este municipio castellano.

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Si es verdad que el niño es el padre del hombre, deberían elegir para Tordesillas profesores que eduquen a los niños en el respeto a la vida, en el decoro ante el sufrimiento. Un profesor de matemática podía decirles a los niños que dos  y dos son cuatro solo cuando la muerte sádica de un animal no nos retuerce el resultado. Y decirles que ES de hombres el amor, la solidaridad y el respeto. Y no lo es  blasfemar, ofender o destruir. Y la próxima generación de hombres de Tordesillas quizás será unos milímetros más humanos, así, hasta que logremos reducir las décadas de tradición que nos separa de los  primeros musulmanes, que un día, encontraron placer en agujerear un toro vivo.