Son muchas las plataformas que han surgido últimamente a nivel mundial para reprobar y condenar ciertas prácticas reproductivas. Fundamentalmente sostienen que la regulación de ciertas técnicas asistidas en materia de fertilidad, solo fomentan un intercambio comercial.

Basándose en el lema que sostiene que las personas no pueden alquilarse ni comprarse, algunas ONG como “no somos vasijas” intentan alertar a la población y los sistemas políticos sobre las campañas mediáticas que fomentan la natalidad a cualquier precio. Así mismo, sostienen que el deseo de fecundar no implica el derecho a tener hijos.

La organización justifica el rechazo a este tipo de prácticas por considerar que ciertos médicos y centros sanitarios tratan a la mujer como una máquina reproductora o fabricantes de hijos.

Por otro lado, la posición contraria, es decir la de los padres subrogantes, solicita una urgente regularización en España que no discrimine a los menores nacidos bajo este procedimiento. Según la ley, todo menor puede inscribirse siempre y cuando haya un procedimiento judicial que conceda, previamente, la paternidad. #Gobierno #Medicina natural