Varias veces se había rumoreado que había muerto, su estado de salud llevaba desde hace años muy debilitado, pero luego se confirmaba que seguía viva. Ahora ya es definitivo: Lina Morgan ya descansa en paz. Una vida de gran profesional dedicada al espectáculo.

Cuando el mes pasado nos dejó también mi paisano Josep Sazatornil “Saza”, él sí hizo algo que Lina no hizo: saber reciclarse a tiempo y alternar el cine cómico que ella hacía con el cine de autor e incluso con el cine “progre” o el del “destape”. Ello impidió que fuera apreciada por un público cinéfilo más amplio, más allá de quienes la redescubrieron en la televisión hace dos décadas.

Tenía una gran vis cómica, eclipsaba a los actores que compartían cartel con ella en sus obras de Teatro, donde su movimiento de pierna, como si llevara una ortopédica, además de sus muecas, era infalible para que el público se partiera de risa. Había sido chica de revista, en el teatro se le aprovechó más que en el cine.

Pero, ahora que ya nos ha dicho adiós, debemos apreciar también que su humor, o lo que le escribían los guionistas, es de otra época. Igual pensamos los que recordamos que en Francia se celebra el centenario del nacimiento de Louis De Funès (o Luis De Funes y Gallarza), que también era de otra época su humor. Pero ambos sabían transmitir aire entrañable a sus personajes, aunque a veces te pudieran cargar un poco (Lina siempre de ingenua, Louis siempre de gruñón). Un pariente mío decía que si resucitaran, tendrían igual éxito.

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Hombre, siempre que resucite también el público de su tiempo, pues el de ahora tiene otros gustos.

Leyendo lo que ha dicho el nuevo Ministro de Cultura sobre la muerte de Lina, el cual también dio que hablar con que, según él, el Cine español se resume en las películas que emite “Cine de barrio”, habría que decirle que el cine español es mucho más que lo que se ve en ese programa o lo que gustaba cuando él era joven. Nadie diría en Francia que lo mejor del cine francés era sólo Louis De Funès, cuando también están Truffaut, Renoir o varios cineastas actuales de gran talento.

Cuando era niño, apreciaba mucho más las películas de Lina Morgan y otros cómicos de su tiempo, pero uno evoluciona con los años y ese humor ya no me llega de la misma manera. Sobre todo si te gusta Woody Allen.

Era una época aquella en que se mimaba más el carisma de los actores, su capacidad para llegar al público, algo que se ha perdido ahora, al resaltarse sobre todo al director por encima del actor.

Resumiendo la carrera de Lina, que sus películas fueron mucho mejores que sus series de televisión, pues “Hostal Royal Manzanares” fue un espanto de serie, que hacía que sus trabajos con Mariano Ozores parecieran “Ciudadano Kane” a su lado. Es un ejemplo de lo que decía antes, que su humor ya era de otra época y ella hacía lo que podía. Igual le pasó a Carmen Sevilla, la cual fracasó como actriz de telecomedia moderna.