Uno de los grandes momentos de las ceremonias de los Oscar tradicionalmente ha sido el de la entrega, por parte de la Academia del premio Honorífico. Se lo daba, al actor o técnico elegido, una gran estrella, y para brindarle a la ocasión la importancia que merecía, todos los miembros presentes en el majestuoso teatro en que se celebrara el precioso acontecimiento, se ponían en pie y aplaudían al galardonado, rindiéndose a la grandeza de su talento, que lo había hecho célebre y lo había conducido hasta el escenario más admirado del mundo.

Los últimos en recibirlo han sido el ya fallecido director Sidney Lumet (2005), Robert Altman, otro genio tras la cámara al que se le otorgó en 2006, el compositor Ennio Morricone, en 2007 y en 2008 el director artístico Robert F.

Boyle, que como casi todos los profesionales de su campo son tan desconocidos que parece que no tienen cabida en una lista de nombres incuestionables, pero sin su valía ni Con la muerte en los talones, ni El cabo del terror, la clásica protagonizada por Gregory Peck, o El caso de Thomas Crown, también la maravillosa versión original con Steve McQueen, habrían sido las mismas.

Y digo que ellos fueron los últimos, pero no es cierto: la Academia ha premiado a muchos más desde entonces, directores y actores admirados por el mundo entero consiguieron ya su estatuilla honorífica, tales como Angela Lansbury, Lauren Bacall o el admirado director Hayao Miyazaki. Lo malo es que ninguno de ellos fue reconocido en la gala tradicional de los Oscar que se celebra a finales del mes de febrero. 

La opinión de que el momento honorífico alargaba la ceremonia y ralentizaba el espectáculo sirvió para decidir separar el premio que reconoce una trayectoria otorgándolo en otra gala aparte, que tiene lugar meses antes de la de los Oscar a las películas.

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Y además, como la lista de grandes nombres a los que homenajear es larga, agrupan unos cuantos, que en la ceremonia menor ya caben.

Este año, la Academia acaba de anunciarlos, los premiados son el director y guionista Spike Lee, a quien deben suponer que ya no le van a dar otro que no sea este, y las actrices Gena Rowlands, musa del director John Cassavetes, y Debbie Reynolds, cuyo film más famoso fue Cantando bajo la lluvia, dos intérpretes que han sido y siguen siendo historia del #Cine.

Y ante ninguno de ellos la Academia se pondrá en pie la noche de los Oscar, esa para la que todos los cinéfilos se van preparando desde que concluye la anterior. Si tan grandes son, si tanto se les debe, si el cine que hoy se hace tiene un pasado y unos maestros de los que las estrellas contemporáneas han aprendido, qué menos que rendirles el tributo que merecen aplaudiéndolos, todos en pie, cuando suban al escenario más simbólico del mundo en medio de la ceremonia más esperada. Cuando eso ocurra, el Oscar honorífico volverá a contener todo su significado. #Oscars