Según los tópicos sobre los habitantes de las distintas regiones, los catalanes son negociantes, habituados al comercio, herederos de los fenicios que colonizaron sus costas desde la más remota antigüedad. Por contra, los vascos son gente recia, leales a su gente y fieles a sus principios, siempre irreductibles a lo largo de toda su historia. Ciudadanos es un partido de catalanes, nacido en Cataluña y que ha dado el salto a la política española, liderado por un catalán. UPYD es un partido de vascos, nacido en Euskadi entre la gente de Basta Ya y liderado por vascos como la propia Rosa Díez, Carlos Martínez Gorriarán y el poso intelectual e ideológico de Fernando Savater.

En los casi ocho años de vida de UPYD como partido implantado en toda España, ha incorporado a personas de todo el país, como la madrileña Irene Lozano y el valenciano Toni Cantó, los más destacados, por lo menos mediáticamente y resulta que, en los momentos de crisis que vive últimamente el partido, los más críticos con la dirección.

Y así llegamos el Congreso Extraordinario de ayer, en el que la candidatura liderada por Irene Lozano y Toni Cantó obtuvo el 40% de los votos, frente a la que encabezaba Andrés Herzog, que consiguió el 43%. Con lo que a los vascos Rosa Díez y Carlos Martínez Gorriarán, le sustituirán en la dirección de la formación magenta los también vascos Andrés Herzog y Gorka Maneiro, con la eurodiputada, también guipuzcoana como los anteriores, Maite Pagazaurtundua como una de las más destacadas miembros de la nueva dirección.

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La trayectoria política y vital de los nuevos gestores de UPYD es, como la de los anteriores, y como la de los miembros de las candidatura alternativas, absolutamente irreprochable. Es el principal valor de siempre de UPYD, por encima de sus ideas y propuestas, la calidad moral de su gente.

Maite Pagaza, hermana de asesinado por ETA, que lejos de acobardarse y ceder al chantaje, se convirtió en una de las principales referentes de las víctimas del terrorismo, es un claro ejemplo de la fortaleza moral de los luchadores por la democracia y las libertades para todos y de los fundadores, dirigentes y militantes de un partido, UPYD, que lleva siete años siendo el principal y en muchos casos el único adalid de la justicia y la igualdad entre todos los españoles.

Pero aunque el núcleo duro de fundadores y dirigentes de UPYD sean vascos, no es precisamente en Euskadi donde UPYD consigue los votos. Si UPYD quiere ser un partido nacional necesita a Irene Lozano, Toni Cantó, Luis de Velasco y muchos otros españoles de toda España  ...

y también a catalanes. Porque Cataluña, la cuna de Ciudadanos, es muy hostil, políticamente, para UPYD.

Herzog (y antes Rosa Díez) se mostraron ayer muy orgullosos, con razón, de las esencias de UPYD, de sus valores, de su gente y de la labor realizada. No es ese, sin embargo, el quid de la cuestión ahora. Ahora de lo que se trata es de saber si UPYD puede seguir siendo útil a la sociedad española o va a morir políticamente relegado al rincón de los irrelevantes. 

UPYD sigue siendo, sin duda, imprescindible en la política española, pero sólo conseguirá volver a ser útil si se abre a la sociedad y a sí mismo, si puede ser más permeable y menos intransigente de lo que se ha mostrado en los últimos tiempos. La sociedad española actual exige pactos, capacidad negociadora y mano izquierda. Sin renunciar a los principios ni ceder en los valores fundamentales, UPYD debe ser capaz de cambiar de estrategia.