Hoy se han conocido los datos de la EPA (encuesta de población activa) de España en el segundo trimestre del presente año 2015 y a simple vista, los datos son buenos. Entre abril y junio se crearon 411.800 puestos de trabajo, un 3,2% que el mes anterior, lo que implica una bajada del Paro 295.600 personas, un crecimiento del empleo nunca visto en la última década, según las estadísticas.

Aún así, el número de personas sin empleo en nuestro país sigue siendo elevado, ya que se sitúa en 5.149.000 desempleados, lo que deja una tasa de paro del 22,37%. En estos datos tiene mucho que ver el sector servicios, donde se han generado más de 290.000 empleos en el último trimestre.

A todo buen dato económico le acompaña su correspondiente letra pequeña, esa que a los gobernantes no les gusta que la población conozca y que les provoca sarpullidos cada vez que algún periodista les pide una valoración de los mismos. En este caso, esa molesta letra pequeña que hay debajo de esta EPA es la temporalidad de los nuevos contratos firmados, algo que viene ocurriendo desde hace meses y que no frena su auge. Los contratos indefinidos ha aumentado en 60.800, mientras que los trabajadores que tienen firmado un contrato temporal en España son ya 307.600, lo que hace que la tasa de temporalidad aumente un 1,5% para situarse en un preocupante 25,09%.

Pero la temporalidad no es el único problema de estos nuevos contratos, ya que hay que sumar los bajísimos salarios que perciben gran parte de los trabajadores que han firmado un contrato recientemente.

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Horas y horas trabajadas para que el trabajo a penas se vea recompensado. Hay ocasiones que estos trabajadores no cobran o se les adeudan meses de nómina. Este es uno de los problemas más graves con el que deberá lidiar y solucionar el gobierno que resulte elegido tras las elecciones generales de noviembre. Generar empleo está muy bien, pero que sea empleo de calidad.

Muchos de los becarios que se dejan jornadas enteras en sus empresas terminan el mes sin un céntimo de más en su cuenta corriente. Eso es intolerable, ya que la gran mayoría de ellos se esfuerzan por mejorar y por poder hacerse un hueco en la profesión que han elegido. Darles aunque sea un mínimo para sus gastos básicos es una forma de premiar su buen trabajo y el esfuerzo realizado para sacar adelante a la empresa desde su humilde puesto. Debemos terminar con el cliché de que el becario es un esclavo a que se le encomienda todo aquel trabajo ingrato que nadie quiere hacer sin ningún tipo de compensación.

El paro sigue siendo uno de las grandes preocupaciones de los españoles junto a la corrupción y el terrorismo. Los políticos deberían escuchar a la gente y trabajar en aquello que le preocupa y que por desgracia a millones de personas que no llegan a fin de mes y tienen un aviso de desahucio en su puerta ni siquiera les deje dormir por la noche.