La ceguera que tiene Europa, o los dirigentes de varios de sus países, como Alemania, no ha sabido ver que Grecia no iba a aceptar como un regalo de Dios las infames recetas de austeridad con las que el país no iba a recuperarse ni en dos siglos.

Y el mismo pueblo griego, con su manera de ser, primitiva para algunos dirigentes de la UE, han votado como tienen derecho a hacerlo, y el resultado les ha dejado chafados, teniendo que preparar planes de emergencia para quedar bien por si acaso.

Claro que hay un frente que se ha abierto contra ellos que no esperaban, y que parecía aliado intachable: el FMI, que quizá se ha dado cuenta (¡Por fin!) de que esas deudas son incobrables en este momento, y quizá intentando salvar el pellejo por si una futura rebelión mundial, han propuesto suavizar buena parte de esas deudas. Como si hubieran cambiado súbitamente de bando.

Leí una frase en Internet que lo aclara: EE.UU. presiona al FMI para que intente debilitar a Alemania en su posición actual, y así se evite que Grecia se vaya acercando más a Rusia y China, que le van a ayudar mejor que Europa a aliviar su asfixia económica.

Pero Alemania se niega. Un asesor de Angela Merkel el otro día vociferaba furioso en 13 TV que “[El Gobierno de Syriza] nos da lecciones de Democracia como si sólo Grecia lo fuera y el resto de Europa no”, ofendido a tope. Creo que era el mismo que Jordi Évole entrevistó un día en “Salvados”, lamentando que Francia, desde que François Hollande es Presidente, ya no siga los mismos dictados alemanes que Sarkozy sí seguía. Lo dijo con el mismo tono de superioridad en los dos casos, el señor aquel.

François Hollande siempre intentó convencer a Merkel de que aquel no era buen sistema, el de la austeridad asfixiante. Y ahora sigue igual, es de los pocos que propone algo que se sale de la norma, pero Merkel, hinchada de ego, sólo escucha a gente más “sumisa” como Mariano Rajoy, que se cree que manda en Europa, pero cuya situación nunca ha pasado de segundona.

Yannis Varoufakis, en su medio año como Ministro de Finanzas griego, ha sido muy peculiar, pero siempre ha dicho lo que pensaba, lo que le ha convertido en un héroe para muchos europeos, menos para los que ya sabemos quiénes son. El “Polònia” de TV3 le parodiaba como si fuera Terminator en su moto, diciéndole a Pablo Iglesias: “Hasta la vista, coletas” (en la VO de la película se decía “Hasta la vista, baby”, no “Sayonara, baby”, para que se entienda el chiste), pero con carácter. Ha demostrado gran generosidad dimitiendo después del referéndum para que Grecia consiga algún resultado que le haga sentir que es un país con dignidad, que aunque sufran más que cualquier personaje de Dickens su miseria, conservarán esa dignidad. Y sin querer irse de Europa.

Por que hasta los europeístas convencidos como yo mismo, que siempre he sostenido que países como España han evolucionado gracias a la ayuda y el dinero de la UE (antes era atrasado y mediocre), sabíamos que Europa necesitaba una lección, un baño de humildad, y Grecia se lo ha dado brillantemente.

Pero la curiosa unanimidad de los políticos, incluso de los que son de izquierdas, contra Syriza, también les ha dejado con sus cosillas al aire. Por no hablar de decir que “sólo Maduro y Le Pen han celebrado el No”, frase compartida por algunos de ellos. O la inefable frase de un señor del PSC: “Varoufakis venderá muchos libros y será alguien muy sexy” para acto seguido descalificarle como economista.