Por primera vez, además de ir como público a “La Sexta Noche”, tuve suerte de ir por primera vez a otro programa de debate político, pero de estilo muy distinto: “La Marimorena” de 13 TV. Dura menos horas que el primero, tres en vez de cinco.

Conocía muy bien su estilo, descrito detalladamente por “El Intermedio”, pero me faltaba conocerlo “en persona”. Los estudios de 13 TV, muy modestos, se encuentran en la zona industrial de Boadilla del Monte, muy cerca de donde yo estuve trabajando como limpiador durante seis meses. Y si la nave, desde fuera, se ve pequeña, al entrar, el estudio del programa “La Marimorena” es así. Yo me dije que mi casa es más grande, y eso que apenas mide 90 m2.

Los tertulianos, dirigidos por el presentador Carlos Cuesta, que guarda cierto parecido con el actor francés Fabrice Luchini pero más joven, son casi todos de ideología muy conservadora. Sólo había dos tertulianos fijos de izquierdas, pero la cosa no acaba ahí.

La coordinadora del programa, una chica simpática y como nosotros, nos pedía aplausos según le daban la orden desde dirección, y la cosa fue que dichos aplausos siempre eran para los conservadores, mientras que los tertulianos progres como Jordi Gordon no tuvieron ninguno a favor, pero ninguno, en las tres horas de programa, da lo mismo que dijeran cosas tan coherentes como sus colegas de tertulia.

Entre los conservadores estaba Isabel San Sebastián, con su eterna cara de palo, y a mitad de programa se añadió el sociólogo Amando De Miguel. También se añadió un curioso personaje con bigote de militar salido de una película de la I Guerra Mundial, que traía fotocopias de la Ley de Memoria Histórica, la cual atacó sin piedad, usando como pretexto la idea del Ayuntamiento de Madrid de eliminar calles con nombres franquistas.

Pues casi todo el programa fue sobre Grecia, donde todos fueron ataques a Tsipras y a Syriza, los únicos apoyos fueron de Jordi Gordon, pero claro, estaba en “territorio comanche” y “solo ante el peligro”, con todos los demás en contra. El programa invitó a un abogado griego llamado Vasilis, que dijo a los espectadores que las imágenes que vemos en los medios sobre la pobreza extrema de sus compatriotas es falsa, que se vive allí con dificultades, pero que para nada se vive en aquella miseria dickensiana.

La ristra de ataques contra el Primer Ministro griego, con toda clase de pretextos para ello, fue pedestre. Y no tenía nada que ver con el respeto que “La Sexta Noche” tiene hacía el espectador, los contertulios y los temas que representa. Es decir, Iñaki López jamás intenta imponer su opinión, al contrario que Cuesta, ni hay esa desproporción de gente conservadora y progresista: mitad y mitad de contertulios, tres y tres o cuatro y cuatro.

Por que también se atacó a Ada Colau, llegando a negar que en Barcelona haya habido manifestaciones contra el turismo masivo, algo que Jordi Gordon dijo que era cierto que las hubo. Eso y otras acusaciones que parecían más dignas del “Sálvame” de los cotilleos con los hermanos Matamoros que de periodismo serio, repitiendo los contertulios la frase “Esto es un insulto a la inteligencia” cuando la Colau tomaba alguna medida que no les gustaba.

El público asistente a este programa es gente como nosotros, la mayoría también asistente el día anterior a “La Sexta Noche”, pero mientras el coordinador de éste último nos pide neutralidad al público asistente “para no posicionar al programa”, aquí no lo hacen así. Muy mal, señores de “La Marimorena”.