Hace aproximadamente un mes abrió sus puertas en Seúl elCentro de Datos de Derechos Humanos en Corea del Norte. Entonces esperé comoiba a ser la reacción del régimen norcoreano ante esta noticia que losrefugiados norcoreanos iban pidiendo para comenzar con la preservación de lamemoria histórica, algo que lleva negando Corea del Norte desde la década delos noventa cuando el fenómeno de los refugiados norcoreanos en China empezó aser visible.

El régimen norcoreano reaccionó de forma hostil diciendo noa la participación del ya celebrado Juegos Universitarios de Gwangju ycondenando a cadena perpetua a dos surcoreanos que fueron detenidos en lafrontera entre China y Corea del Norte durante el pasado mes de junio. Estojustifica que el grado de enemistad se ha agravado desde que las NacionesUnidas presentó aquel informe de la grave situación de los derechos humanos enfebrero de 2014.

Lo sorprendente es que cuando se solicitó, por primera vez,una investigación sobre dicha condición ante la Oficina de Alto Comisionado paralos Derechos Humanos de la ONU no ha sido Corea del Sur quien ha liderado este propósitode dar un escarmiento al régimen que hasta ahora había conseguido esconder susacciones demasiado incorrectas que ha afectado a su propia población. Sino quefueron la Unión Europea y Japón, este último por el asunto aún resuelto de lossecuestros de los japoneses por los funcionarios en los años setenta, quienes tomaronprimeras medidas necesarias sobre el asunto.

Ustedes habrán preguntado, ¿y que hacía Corea del Sur cuandola similitud cultural y lingüística podía facilitar la denuncia de lo necesarioante los organismos internacionales? La respuesta es muy simple. No hay más quever que es lo pasa diariamente en la Asamblea Nacional donde los dos partidosmayoritarios, con ideas claramente opuestas, pasan sus días laborales con losrifirrafes que la población surcoreana está acostumbrado a presenciar y a raízde eso, la opinión pública está empezando a sentir fatiga extrema.

Desde 2005, se ha barajado aprobar el decreto de losDerechos Humanos en Corea del Norte en la Asamblea de Corea del Sur pero no estásiendo una tarea fácil ya que casi la mitad de los diputados creen que eso podríaacarrear consecuencias nefastas en la zona pudiendo causar el fin dearmisticio. Mientras que las asociaciones de refugiados norcoreanos temen que lademora del proyecto de dicho ley podría quedar en el olvido las atrocidadescometidas por el régimen y se apresuran a que se dé paso a la aceptación.

Dichoesto, Estados Unidos ya aprobó en su Congreso el North Korean Human Rights Actof 2004 y Japón también está preparando su proyecto de ley desde 2006.

Fue en diciembre de 2014 cuando la comunidad internacionalse centró en Corea del Norte por aquel informe demoledor que acusaba al régimennorcoreano por los actos brutales cometidas durante décadas. Aún así, la atenciónhacia este tema en Corea del Sur es casi nula y aquella sensación lo he podidoobservar durante mi estancia ahí.

La pregunta que planteo es, ¿acaso temen de lasconstantes amenazas de un régimen que se está quedando en la obsolescencia oestamos hablando de un país donde aún la madurez democrática está en susprimeros pasos y que no sabe distinguir asuntos que son entre lo inaplazable ylo exiguo?

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