Dicen, y con razón, que las comparaciones son odiosas. Y tanto se empeñaron en comparar "Supervivientes" con "Pasaporte a la isla" que al final ha generado un halo de decepción generalizada. Independientemente del casting, del que luego hablaremos, ni los presentadores, ni la dinámica del concurso convenció al respetable y, además, no está justificada la interminable ristra de anuncios con la que se aderezó este programa.

Hay cadenas, que para enganchar a la audiencia en el primer día de emisión, se "cortan" un poco con los anuncios publicitarios; sin embargo, la soberbia y la prepotencia de Telecinco no podía actuar de esta sabia manera.

El resultado, un discreto 14,7 por ciento de share, un resultado malísimo para un programa recién estrenado y en el que tenemos consciencia de que la audiencia lo esperaba con interés.

El problema principal es que la cadena no acertó a definir cuál es la trama del concurso. Tanto tiempo dedicaron a la publicidad que, al final, el primer capítulo se quedó en una prueba de peluches, eso sí muy divertida por el mal sentido de la orientación del elefante (MJ), y unas nominaciones sin fundamento, por lo poco que los telespectadores habían seguido el concurso.

Respecto a los aspirantes, pues en este concurso no se llaman concursantes, lo primero que llama la atención es la poca paridad del concurso, muchas más mujeres que hombres, y si descartamos a las madres, MJ y Mari Carmen, las concursantes tienen silicona para sellar todas las fugas de agua del municipio de Madrid.

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Aunque esto, en si mismo, no constituye una crítica razonable, si explica la mala actitud de muchas de ellas para conseguir un billete para Supervivientes 2016.

Otra cosa que no gustó, en la dinámica del concurso, fue que los aspirantes no permanezcan aislados del mundo exterior. Con el fin de generar debate y polémica, los aspirantes son traídos a plató, donde colaboradores e invitados pueden meterles toda la caña que les apetezca o, por el contrario, alabar su actitud. Esta dinámica va en contra de la pureza del concurso y la filosofía de los realities de la cadena y, sin duda, puede adulterar las conductas de los participantes.

Los presentadores tampoco entusiasmaron al mundo Twitter. Por una parte, Jordi González, cuya imagen y reputación ya está bastante tocada desde el último GH VIP, estuvo un poco grosero en aras del espectáculo y en algunos momentos parecía que ni él conocía el devenir de la gala. Laura Lobo, por su parte, estuvo muy seca y cortante con los aspirantes y no cabe duda que la excelente presentación de Lara Álvarez en Supervivientes 2015 le va a pasar factura, por eso que decíamos antes de las comparaciones.

Al final, el primer episodio de este Reality se saldó con las nominaciones de Lorena da Souza que en dos días ya tuvo un fuerte enfrentamiento con Yasmina, y Luisa Kremleva la rusa que amagó con abandonar el concurso y que, probablemente, para evitar el castigo eterno de Telecinco, en lugar de irse pidió la nominación a sus compañeros. No nos cabe ninguna duda que será Luisa la eliminada por el público, ya que conforme están las sensibilidades económicas, pregonar públicamente que "no entiendo cómo puede vivir una persona con 800 euros" más que un pasaporte a la isla, de lo que se trata es de un billete para su casa de Marbella.