Semanas han pasado desde la pitada al himno español y al Rey Felipe VI en la final de la Copa del Rey, y la escalada de tensión, no muy alta pero que cuando sube un poco parece que la cosa está en ebullición, va llegando a extremos grotescos.

Hace pocos días, en una famosa web que reúne firmas para pedir causas nobles como la puesta en libertad del bloguero saudí que está sufriendo mil latigazos o salvar del desahucio a familias pobres, alguien pidió algo que no es precisamente una causa noble: exige, con las firmas que reúna, que el Barça y el Athletic de Bilbao sean expulsados para siempre de jugar en la Copa del Rey.

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El escrito es tan exaltado en sus reivindicaciones, que parece escrito por uno de aquellos fanáticos que nos horrorizaba ver por televisión condenando, generalmente a gritos y poniendo miradas de loco, las caricaturas de Mahoma publicadas en medios occidentales, que casi llamaban a la yihad contra Occidente en general por ello.

Incluso el escrito parecía condenar al infierno a los aficionados de la pitada, y de paso a todo aquel que no opinara lo mismo que él.

El extremo grotesco de todo esto ha llegado antes y durante el partido amistoso España-Costa Rica jugado en León, donde Gerard Piqué, del Barça, ha sido abucheado sin piedad, atacado e insultado en las redes sociales y exigiendo que gente como él jamás vuelva a jugar con España. ¿Su "delito"? No fue haber apoyado el independentismo catalán, sino la broma que hizo a costa del músico colombiano, Kevin Roldán, que estuvo en aquella fiesta de cumpleaños de Cristiano Ronaldo poco después del humillante 4-0 encajado por su equipo en el Vicente Calderón, y que motivó que los madridistas, después de semanas imparables, empezaran a perder partidos y facilitarle al Barça ganar la Liga.

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Una broma muy bestia, pero que dice verdades como puños.

Pero esa campaña de ataques a Piqué empezó con un famoso bloguero, que se permitió el lujo de dar lecciones a Sergio Ramos, compañero del catalán en la selección, exigiéndole "que ponga firme a Piqué", como reparación de la afrenta contra el Real Madrid, y de esta manera tan "civilizada": "Que le meta [Ramos a Piqué] un calcetín sudado en la boca". Vicente Del Bosque, siempre muy educado y con sentido común, ha defendido a Piqué, diciendo que aquello que dijo sería un "acto infantil", pero no veía ninguna razón en esos ataques obsesivos.

La tensión de las elecciones, que han dejado al partido del Gobierno central muy tocado, han provocado que cierta gente se desahogue con estos actos relatados antes, que le sirve al Gobierno para que se olvide la gente de la corrupción y de la España feliz que no encuentra casi nadie, el autor de este artículo incluido. Hay tantos intereses en juego y tanto miedo a que se descubran corruptelas escondidas, que se agarran a casos extremos como éste.

Y menos mal que no tenemos el equivalente de los yihadistas que asaltaron la sede de Charlie Hebdo eligiendo a las víctimas una a una. Los que atacan a Piqué, el Barça, a Catalunya entera, también atacaban a Canal + Francia y exigían su cierre inmediato por los guiñoles, con el mismo tono exaltado, presentando a Francia como un país de degenerados, envidiosos y adúlteros que merecían un castigo divino por profanar a la santa España, aunque sin necesidad de llevar chilabas ni barbas como los que celebraban aquellos atentados. Es más, se creen que la selección es sólo suya, y por su tono, serían capaces de condenar a Dios al infierno si no les da la razón.