Llevamos muchos días con un escándalo tras otro que enciende a medio país contra el otro medio. No sabemos si el cambio que tiene el país después de las elecciones, muy profundo, altera los nervios a quienes han perdido o no, pero la cosa es tremenda e incluso absurda.

Ya comenté aquí los ataques a Gerard Piqué, por una frase que satirizaba el fracaso madridista. Pero muchos seguidores suyos han actuado por mala fe, como atacados o envidiados.

Y lo de querer echarle de la Selección demuestra que sólo prefieren allí a los suyos. Antes sólo atacaban a Piqué si fallaba defensivamente y España encajaba goles, lo que siempre perdonaban a Sergio Ramos, que tiene la rara virtud de lo mejor y de lo peor.

Y cuando le pasa esto último, siempre es de la manera más grotesca, como la Copa del Rey que por él quedó como la Torre Inclinada de Pisa.

Lo de Guillermo Zapata también fue comentado aquí, y él ya dio la cara, dimitió por sus estúpidos tuits (menos mal que no arremetió en ellos contra las mujeres, ya puestos), aceptó continuar como concejal en un sitio más discreto y lo contó todo en El Intermedio. Lo malo es que otros que en Twitter dicen cosas mil veces peores, y son del PP, ni han dimitido ni les han reprochado los suyos nada. La Prensa extranjera, que no es tonta, lo ha contado a sus lectores.

Claro que el PP, el Gobierno Rajoy y sus medios afines van a seguir con esto cuanto puedan. Antes se dejaba a un Gobierno 100 días de margen y luego ya se dictaba sentencia si lo hacía bien o mal.

Vídeos destacados del día

Con Manuela Carmena, ni una semana lleva y no paran, sacando pasados sórdidos de concejales, como en EE.UU. se saca la vida sexual extramatrimonial de un político para hundirle.

Hay otro escándalo, aunque este más modesto en proporción: la nueva serie de Telecinco "Ancla II", comedia de situación ambientada en un barco, con una tripulación surrealista a tope. La conozco por que intervine como extra en dos episodios, y resulta que una asociación de mujeres gitanas la ha demandado por "racista" y "denigrante", por cómo se presenta a los gitanos. Es una serie políticamente incorrecta, como lo fue hace años la americana "Matrimonio… con hijos", que destrozaba la familia americana con un humor bestia y unos personajes a cual más cazurro o mezquino.

Los que se enfadan también por la serie son los andaluces (por la andaluza boba estilo chica Playboy amante del capitán), las mujeres en general (por que todas salen o arpías o tontinas), los inmigrantes (por el capítulo de los africanos salvados de una patera y que aprovechan los guionistas para colar chistes sexuales continuos) y los catalanófobos (por el personaje del chino catalán, uno de los más logrados, con sus puyas continuas de tono catalanista y sutil).

Este último escándalo se irá mitigando por que la serie tiene audiencia, aunque no me guste nada su estilo de humor, con chistes fáciles en donde se salva el del vigilante facha que confunde la Constitución española… con el programa de Podemos. Una serie que no es más que para pasar el rato. Pero con el país revuelto, "Ancla II", comparada con lo antes contado, es totalmente inofensiva. "Ocho apellidos vascos", que tampoco me gustó, tuvo la virtud de conciliar a las dos Españas con su sátira facilona de los nacionalismos, el vasco y el español. De la que se está rodando su segunda parte, con Catalunya añadida al potaje, me dan ganas de pedir escribir yo los chistes, que como catalán sé cuáles hacen gracia de verdad.