Vamos a repasar las 5 formas más deleznables de conseguir votos por parte del PP en las pasadas Elecciones, todas ellas denunciadas en los medios.



1. Algunos concejales del PP de Mérida han sido pillados registrando votos en la oficina de correos, procedentes del psiquiátrico y de otros centros de mayores de la ciudad según ha informado el diario.es. Estas personas ingresadas en el psiquiátrico no tenían la conciencia suficiente para saber siquiera a quién votar. ¿Quién está más loco, la persona internada o aquel del Partido Popular que se atrevió a realizar esta vergüenza?



2. El diario Laverdad.es ha destapado que el candidato del PP a la alcaldía de Jumilla, Enrique Jiménez, llevó a un grupo de personas de etnia gitana a votar desde puntos marginales, para que votaran a favor del PP. El transporte corrió a cargo de un miembro del Partido Popular.

Ya sabes, si el voto no viene a ti, ve a buscarlo, ¿no?



3. Comida a cambio de tu voto. Un vecino de San Juan del Puerto ha denunciado que el militante del PP Vicente Rebollo se ha presentado en su domicilio para comprarle su voto a cambio de bolsas de comida, según ha informado la Cadena Ser. Aprovecharse de la situación de familias en una situación precaria y negociar su sustento a cambio de un voto debería estar penado, por desgracia la única pena que sufrirá el cargo del PP que hizo esto será una falta absoluta de moralidad, si es que tiene algo de honor.



4. Pagar para que lleves publicidad en tu taxi. Aquí no habría nada raro si no fuera porque casi todos los taxistas de Madrid estaban en contra de la gestión del Partido Popular, tal y como demostró la huelga de 2014 recogida por todos los diarios nacionales.

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En este caso los conductores se veían desprotegidos ante los taxistas ilegales y los nuevos modelos de transporte no regulados. Tener que aceptar llevar publicidad del PP porque no tienes apenas ingresos a final de mes no deja de ser amoral.



5. Granada Hoy se ha hecho eco de la historia de unas monjas que han llevado a unos ancianos que no sabían ni como se llamaban a votar. Ha sucedido en Granada, tal como lo demuestra un vídeo subido a la red titulado "abuelas votando". Que el PP y la Iglesia están juntos de la mano en cuanto a ideología está claro, pero que la complicidad llegue a tal punto que las monjas lleven ancianos que no están en sus plenas capacidades mentales a votar al Partido Popular tiene delito. ¿Eso no lo castiga Dios?