Los ciudadanos dieron su voto el pasado 24 de mayo en las urnas para elegir a los nuevos concejales de sus municipios y autonomías. Los elegidos han votado esta mañana a los nuevos regidores, en la mayor parte del territorio español, dejando un colorido mapa político en las instituciones. El Partido Popular ha sido degradado dentro de los ayuntamientos, siendo sustituido por los pactos entre los partidos de izquierdas y en algunos casos con Ciudadanos. El descontento de la población por la gestión de los populares en sus últimas candidaturas ha sido el clímax decisorio para este cambio.

El ayuntamiento de Alicante ha vuelto a manos socialistas tras 20 años de mayorías absolutas del PP.

Este cambio no hubiera sido posible sin la ayuda de otros partidos de izquierdas, y sus respectivos pactos, como Guanyar y Compromís, junto a Ciudadanos, cuyo voto en el acto de investidura ha ido a favor del nuevo alcalde Gabriel Echávarri (PSOE), dejando a Sánchez Zaplana (PP) con 8 escasos votos. Pavón y Bellido, no obstante, no han dudado en posar junto al nuevo primer edil alicantino y su bastón de mando en la foto oficial esta mañana. Estos tres regidores han logrado alcanzar su objetivo pero ¿se acordarán de su programa electoral y promesas a lo largo de estos cuatro años? Esperemos que sí.

El acto de investidura ocurrido esta mañana en el Salón azul del Ayuntamiento ha tenido un coste de unos 14.500 € aproximadamente. Dicho espectáculo podría haber sufrido un menor coste si se hubieran evitado varios aspectos tales como convertir la Plaza de la Santa Faz en una sala de cine.

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Pero bueno, dejémoslo ahí; la sociedad alicantina ahora mismo necesita una pantalla gigante de unos 3.500€ por pura necesidad de "pavoneo". Ojalá que las cosas vayan y cambien a mejor.

En definitiva, el Partido Popular debería replantearse durante los próximos cuatro años de oposición una serie de cambios si de verdad desea recuperar el trono, mientras que el tripartito deberá ajustarse a los intereses de cada uno de ellos para no convertir la sala de plenos en una batalla campal que afecte al resto de alicantinos.