Hemos estado varias semanas con negociaciones contrarreloj, con profecías apocalípticas sobre si Grecia no consigue salir del atolladero en que la dejaron sus anteriores gobernantes, aunque la mayoría de ellas se ha visto que son según los intereses del capitalismo puro y duro. Y éste, lógicamente, y dicho sea sin demagogia, sólo piensa en beneficios abundantes y rápidos, algo, por cierto, difícil de conseguir en la esquilmada economía griega actual.

Alexis Tsipras, después de escuchar la última propuesta de la troika comunitaria para conseguir un dinero del rescate del Banco Central Europeo para sanear algo a Grecia, va a convocar un referéndum para el 5 de julio y que el pueblo griego decida si le interesa o no, pues la mayoría de griegos cree que eso es inasumible e inadmisible.

Aunque antes hay que votar esta propuesta en el Parlamento griego.

La oposición griega ha actuado más por intereses propios, unos por recuperar el poder perdido, como el anterior Primer Ministro conservador Andonis Samaras, que acusa a Tsipras "de llevar Grecia a un callejón sin salida", que cree "que aisla a Grecia de la UE" y que hace poco había dicho que sería él (Tsipras) quien tomaría la decisión y no el pueblo griego.

Otros, como los socialistas del PASOK, partido desprestigiado por la corrupción, han reaccionado con más demagogia que la que pudieran tener Tsipras y Syriza juntos, pidiendo su lideresa Fofi Yenimatá la dimisión del Primer Ministro y la convocatoria inmediata de elecciones, diciendo "que los ciudadanos decidan su futuro [el de Grecia] por la vía de elecciones".

Y el partido centrista To Potami (El Río, en griego) quiere ser más europeísta que nadie, acusa a Tsipras de "liderar el lobby del dracma", en alusión a la moneda griega anterior, y se mostró como los que luchan de verdad por que el país siga formando parte activa de la UE y del euro.

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No obstante, se ha visto que la troika comunitaria ha actuado más por avaricia que otra cosa, aunque se conoce también que en Grecia las Administraciones públicas habían crecido demasiado para lo que necesitaban, incluso con jardines pequeños que tienen un ejército de jardineros para cuidarlos.

Pero pocos conocen que el Ejército griego recibe cada año muchísimo dinero del Estado, en medios e incluso en armamento, desde tanques a la última en armas, lo que provoca el contraste de ver en Atenas edificios que se caen a pedazos por falta de dinero, como si estuvieran en países africanos pobres, mientras que los cuarteles militares están impecables y relucientes, como el Palacio de Versalles. Un desbarajuste monetario que ni siquiera Tsipras lo ha afrontado.

Si miramos objetivamente lo que pasa, estaríamos más de acuerdo con Tsipras que con la troika o con el FMI, a los cuales algunos medios presentan como incomprendidos y perseguidos. Incluso podríamos recordar la habitual demagogia de Paco Marhuenda en cada tertulia de "La Sexta Noche": "Claro, como los empresarios siempre son tan malos, hay que ir contra ellos".

Los que no somos creyentes pero conocemos lo que predica el cristianismo, incluso vemos el trabajo de misioneros que casi sin medios hacen que la vida de gente pobre a la que ellos ayuda sea un poco feliz, lo que hace el FMI y la troika debería ser considerado inmoral, incluso depravación pura y dura.

No depravación según el punto de vista moralista, sino depravación en ser rico como sea.