Una ciudad del Sur de la Península Ibérica, situada entre el mar y la sierra. Su lema turístico es "Sol y Nieve". En ella, hace mucho... mucho tiempo, vamos el anterior equipo consistorial, el "Concejal de Procesiones y Corridas de Toros", se sentía ofendido por el cargo que ocupaba y quería usar el algo más pomposo de "Cultura, Educación y Deportes". No dormía pensando en la manera de ganarse tan honroso título.

Estaba claro que ser hermano de un famoso poeta, perteneciente a otro partido ubicado en el otro extremo del marco político, no servía para nada a su ambicioso objetivo.

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De modo que decidió "coger el toro por los cuernos", y nunca mejor usada dicha expresión, tan de su amor y conocimiento.

¿Qué podía hacer para alcanzar su ambicioso título? Tenía que ser algo vinculado a la cultura, y a ser posible muy moderno y rompedor.

No está muy claro como, pero se puso en contacto con el "Niño de la Pinturas" famoso graffitero de dicha ciudad. Siempre embarcado en juicios con el consistorio a causa de su fastidiosa costumbre de llenar las paredes más espantosas y tristes de la ciudad con dibujos de gran calidad y originalidad.

Tampoco se comenta en los mentideros de la ciudad el porqué el Niño de las Pinturas aceptó dicho reto. Se organizó una semana de charlas, conferencias, debates y …. graffitis. Vinieron graffiteros de todos los continentes, graffiteros de prestigio, de calidad. Y comenzaron los actos. Todo hubiera sido perfecto, se hubiera llegado a una magnífico final. Si no fuera por la m.. costumbre de los graffiteros de darle al spray en una pared callejera.

En el programa estaba previsto dicho acto o evento, y alguien había buscado una calle de reciente creación que comunica la Biblioteca de Andalucía con la calle Gran Capitán.

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Dicha calle se encuentra entre edificios viejos o partes laterales de edificios, nadie tiene salida a dicha "calle". Es peatonal. Y allí se pusieron en la labor.

Cuando estaban todos en plena inspiración, spray en mano. Por azares del destino, pasó una patrulla de la policía local (esto es, "empleados" de la empresa que organizaba dicho acto) y vio a un grupo de grafiteros de mmm.. emborronando paredes. Rápidamente llamaron al cuartel, que no se encuentra a mucha distancia. Y el jefe de turno organizó un certero operativo, la tropa taponó las dos salidas de la calle y detuvo a todos los emborronadores de paredes. Al día siguiente, todos los detenidos, a excepción del local, se largaron de la ciudad. Ninguno quiso continuar con los actos. Que concluyeron sin pena ni gloria.

Si usted quiere buscar esta noticia en la prensa local, no la verá. A los más que puede aspirar es a que alguien la comenté con algo de rechufla en algún bar. Pero como el tiempo todo lo borra, ya casi está olvidado. Solo quedan las paredes con los principios de graffitis y los que a posteriori han ido haciendo los graffiteros espontáneos.

Y el Concejal mentado, en el renovado consistorio, sigue rigiendo la misma concejalía.