Si algo es de cajón, es que si algo no funciona o falla hay que cambiarlo. Algo, que aun siendo lógico per se, muchos necesitan validar citando a Einstein, "Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo".

La crisis vigente del estado de bienestar, el que tanto se ha teorizado y repiten muchos políticos como base de sus acciones, parece no funcionar como debe. Y es que cuando alguien realiza unas medidas para ayudar a alguien y este alguien se da cuenta de que esas medidas no le ayudan, estas medidas no suelen funcionar. Cuando se recorta en áreas como la sanidad o educación y los sueldos de quienes realizan estas medidas no se tocan, la defensa del estado de bienestar en su boca resulta una hipocresía de gran calibre.

Si algo caracteriza a esta nueva política es el desencanto con estas medidas, de la vieja política, algo que no suena tanto a nuevo.

Miremos al pasado, miremos como en las elecciones generales previas la gente no ha votado por su convicción política y sí por el desencanto. No es posible explicar que el actual gobierno alcanzase la mayoría absoluta si no fuese por la esperanza de cambio de las medidas previas.

Decía Nietzsche que la esperanza es el peor de los males, pues prolonga el tormento del hombre, y no le faltaba razón. Y es que esta esperanza no ha surgido del movimiento actual, sino que es algo que aparece cuando todo va mal. La esperanza de cambio es la que ha paralizado muchas de las movilizaciones de los últimos años.

Hay muchas cosas que no funcionan, y por mucho que quieran defender algunos, los problemas de corrupción son algo más, son algo que permite el sistema imperante y que el hombre alimenta con su concepción.

La corrupción no es algo que corresponde solo a los políticos, es algo que atañe a toda la sociedad.

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Un país que identifica al ``pequeño Nicolás´´ como ``el p*to amo´´ tiene problemas intrínsecos que van más allá de las manzanas podridas de un sistema.

Y para colmo, tenemos que aguantar la justificación de que el hombre es corrupto.

Las concepciones del hombre son las bases de los sistemas, y esta concepción del Homo homini lupus popularizada por Hobbes, es la base de los errores sociales modernos.

La incoherencia del sistema representativo actual es la que provoca que las personas salgan a la calle gritando que no nos representan. Y es que, cuando se representa a algo, se deja de ser ese algo. La representación vigente no es más que una muestra de la infantilidad con la que se trata al pueblo.

Cambio significa algo más que un lavado de cara. Cambio significa que el ``y tú más´´ como base argumental desaparezca, algo que no ha ocurrido. Cambio significa defender una democracia real en la que el político no sea un espécimen que se mueve fuera del pueblo.

El gesto del #15M es esa identidad de rebeldía para ser tratado como se debe, para que el pueblo sea escuchado, para que el pueblo sea uno y no los de arriba y los de abajo.

Algo, que estos partidos han perdido.

No necesitamos que la política salga en ``Prime time´´ supliendo a la prensa rosa si la política se trata como esta, de forma vulgar e infantil.

Si el cambio se realiza asumiendo el discurso de un líder político sin que el pueblo piense y cambie, el cambio fracasará. Podrán cambiar las políticas económicas pero si no cambian las políticas sociales, las políticas que llevan intrínsecas la madurez del pueblo, todo volverá al mismo camino. #Crisis #Podemos