Ya conocemos sus métodos, y no los va a cambiar. Como cuando oíamos por la radio cada noche a José María García y sus apocalípticas descripciones de la corrupción en el deporte español, hasta que empezó a defender obsesivamente a Javier Clemente y sus métodos equivocados y la gente decidió dejar de seguirle. Inda es alguien que tiene sus seguidores, pero tan pronto que los tiene, cualquier día los perderá.

El sábado pasado, en La Sexta Noche, yo mismo, como público en el programa, ya intuía que algo gordo armaría él, al verle llegar con una carpeta y varios folios DinA4, que creía que serían nuevas copias de tuits de Guillermo Zapata escritos el año del catapum.

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Después de leer un par de ellos, como uno que hacía bromas pesadas el autor sobre las mujeres en general y calificarlo de "repugnante machista", mostró una enorme foto, sacada de internet, de una imagen de archivo en donde aparecía una enorme pila de cadáveres, en cualquiera de los campos de concentración nazis, de judíos que fueron exterminados allí y fueron sometidos a aquellos infames experimentos científicos, entre otras humillaciones.

Aquí ocurrió algo insólito: el público parecía que iba a rebelarse contra los métodos de Inda. Pues Iñaki López, ante el ambiente caldeado, decidió ir a pausa publicitaria, de 6 minutos. Al acabar esta, pasado un minuto, fue a otra pausa, también de 6 minutos. Ello sirvió para calmar lo que Inda había creado.

Así, durante el resto del programa, el periodista no volvió a hablar sobre el tema tan radicalmente como lo había hecho antes. En otras pausas publicitarias, le veía acercarse al público, hablar con ellos e incluso firmar autógrafos a admiradores, intentando parecer cercano y que a él le quiere todo el mundo, incluso al final del programa, cuando el público ya abandonaba las gradas y se iba a su casa. Me recordó a Alfonso Rojo, cuando fue fulminantemente expulsado del programa por insultar a Ada Colau, y creyéndose en posesión de la razón, se acercaba a las gradas del público diciendo "Voy a hablar con el pueblo", sabiendo que al menos tendría algún admirador allí que le reiría sus gracias.

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Ayer lunes, en nternet había un hashtag en Twitter, medio que él ha hecho "popular", #NoMasIndaEnLaSexta, en que gente enfadadísima y hastiada pedía que Inda no volviera a aparecer ni en La Sexta Noche ni en ningún programa de la cadena, pues aparece hasta en El Chiringuito, donde sigue siendo tan bocazas, al no poder esconder su madridismo fanático, que compite con el mismísimo Tomás Roncero. O en el programa de Ana Rosa en Telecinco. Es decir, en todas partes, como Dios.

En Twitter podíamos leer tuits como "Cansa estar un año y medio escuchando a Inda repetirse semana tras semana. Por mi salud, he llegado al límite ya", "Que lo sustituyan por Cintora, y a Marhuenda por la monja" o "El nuevo alcalde de Pollença (Mallorca), víctima de las prácticas de Inda cuando éste dirigía El Mundo en Baleares". A favor, aunque no mucho, se decía "No apoyo este hashtag. ¿De quién nos vamos a reír entonces? ¿De Marhuenda?"

Claro que hay periodistas peores que él. Yo, al día siguiente, acudí como público al debate dominical del inefable programa "Supervivientes" de Telecinco.

Y me encontré que estaba uno de los hermanos Matamoros, que aprovechó un momento determinado para atacar a la hija de Isabel Pantoja en un detalle que poco tenía que ver con el concurso. Prepotente, gritón y creyéndose con la razón. Cruce entre Inda y Tomás Roncero.