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A partir de la llegada de la Revolución Socialista a Cuba solo ha sido conflicto permanente el que se vio entre los dos países. Con Estados Unidos como uno de los más férreos propulsores y defensores del capitalismo, Cuba no podía esperar otra cosa más que trabas por llevar la revolución al socialismo. Con ambos sistemas en las antípodas y una cercanía geográfica donde una guerra entre ambos países siempre fue inminente.

Con Fidel Castro como Comandante en Jefe y líder empezó a decidir las nacionalizaciones de todas las empresas privadas, y quienes cayeron primero fueron las empresas yanquis. Estas pidieron ser indemnizadas por 7 mil millones de dólares hace varias décadas, y algunas de ellas son Colgate-Palmolive, Coca Cola y Exxon Mobil. En varios medios, entre ellos el Wall Street Journal aparece la información sobre este reclamo, pero nada dicen estos sobre la demanda de Cuba a los norteamericanos por los daños económicos causados por el bloqueo. La cifra ronda los 121 mil millones de dólares, que aprobada por tribunales cubanos en el año 2000, es 17 veces mayor a la que reclaman las empresas yanquis.

Si bien Cuba sale de la lista de los países que “apoyan o fomentan el terrorismo”, las relaciones diplomáticas, a partir de la llegada de Obama, fueron abiertas nuevamente. Quizás el discurso conciliador de Raúl Castro, desde que reemplazó a Fidel, haya sido tomado por Estados Unidos como una forma de apertura hacia la dipomacia.

Fue el Republicano Ronald Reagan quien agregó a Cuba a lista de países que respaldaban al terrorismo internacional. Según el presidente conservador el régimen de Castro daba apoyo a las guerrillas de izquierda que surgían en países centroamericanos como la Nicaragua de Sandino. Estados Unidos en aquél momento estaba en una guerra encubierta con aquél país, y este apoyo cubano era como estorbo a las pretensiones de los norteamericanos de derrocar del poder al sandinismo.

Obama había enviado al Congreso de los Estados Unidos el 14 de abril un informe elaborado por el Secretario de Estado John Kerry, el cual debía ser notificado dentro de los 45 días por los congresistas. Como el período expiró el pasado 29 de mayo finalmente Cuba fue eliminada de esta lista. Según el gobierno norteamericano, esto ocurre porque quedó demostrado que, al menos los últimos 6 meses, la isla no brindó más apoyo a terroristas.

En cuanto a la economía habrá que ver hasta dónde la isla quiere flexibilizar las inversiones que querrán invadir en distintos rubros. Uno de los temas claves para entender por qué cayó la Unión Soviética, a principios de la década de 1990, fue la llegada de empresas como Coca Cola al conglomerado comunista ruso.

Cuba no debería permitir lo mismo, a grandes escalas, porque podría llegar a ser el fin del comunismo y el inicio de la dependencia y el sometimiento. Esto es algo que la isla no se puede permitir luego de haber resistido durante décadas. La dependencia económica que padecieron los cubanos antes de la llegada de la revolución fue tan salvaje que fue directamente una colonia yanqui hasta el gobierno del dictador Fulgencio Batista en 1958. En caso de ser esta una transición hacia otro tipo de políticas, Cuba deberá percatarse de no dejarse llevar puesto por el mundo capitalista como sucedía antes de la revolución, donde la desigualdad entre el rico y el pobre es el sostén del mismo. En todo caso deberá pensar en que exista un equilibrio, una mezcla de ambos sistemas en el cual gane el pueblo cubano.