No es un secreto que gran cantidad de la población española está en contra de la Monarquía. De nada ha servido que haya habido un cambio generacional cuando Felipe ha sucedido a su padre Juan Carlos. Un hecho muy reciente ha sido la enorme pitada hacia el Rey y hacia el himno español por parte de miles de seguidores vascos y catalanes en la última Final de la Copa del Rey. Algunos dirán que si son nacionalistas, que si son independentistas, pero no cabe duda que es solamente un grano de arena en la tremenda montaña de odio hacia los símbolos monárquicos.

Todo ello puede deberse a que con la incipiente y devastadora crisis que ha asolado España, mucha gente de a pie ve que es innecesario un gasto público de una institución que es meramente ornamental.

Muchas familias has sido desahuciadas, muchas familias pasando hambre, muchas familias con todos sus miembros en el paro sin poder afrontar los gastos del día a día, y viendo como la Familia Real sigue con sus vacaciones de lujo, sus viajes de placer, sus privilegios en todas y cada una de las situaciones.

Todos hemos visto que la justicia no es para todos igual, un miembro de la Familia Real es imputado por un grave delito, y no tiene ningún problema en marcharse al extranjero con un nuevo trabajo para continuar con su ritmo de vida normal. Esto sucede a cualquier ciudadano y lo primero que hacen es quitarle el pasaporte.

La ciudadanía española sufre en sus carnes los síntomas de la crisis y el Rey Juan Carlos hace gala de su madurez marchándose a Kenia a un safari. Es increíble el gasto que supone un gasto de este tipo cuando miles de personas pasan hambre en España.

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El último hecho se ha dado en la persona de un menor, el joven Froilán. Este chico se ha convertido en un adolescente arrogante, con aires de superioridad y xenófobo. Sucedió en un parque cuando estaba a la cola de una atracción, En esta misma cola de espera habían muchos niños de una escuela junto a sus profesores. Entonces el sobrino del Rey se saltó la espera y un chico chino le recriminó su actitud. La respuesta de Froilán fue: "Tú cállate puto chino". Ahí no quedó la cosa y uno de los profesores intervino y le llamó la atención y fue entonces cuando el adolescente maleducado le dijo: "Usted no sabe con quién está hablando".

Entonces me pregunto si todos estos hechos, todos estos datos, y todas estas actitudes de la familia real no son al menos merecedoras de que se haga un referéndum para ver si los ciudadanos queremos o no Monarquía. Es mi humilde opinión pero creo que en el Siglo XXI España merece que el gasto repercuta en educación, sanidad y otras prioridades antes que en un símbolo.