Muchas son las cosas que los dedicados a la investigación, van descubriendo día a día de las personas más conocidas o más excentricas de nuestro país.

Tal es el caso del trío formado por Dalí, Lorca y Buñuel.


Este triángulo artístico, vivió jugando e inventando bromas y gansadas, que al día de hoy, no harían la menor de las gracias y que aún no se pueden comprender por la cultura contemporánea de España de inicios del siglo XX.


Vease el claro ejemplo de Dalí. Su desparpajo ante las cámaras pues estaba convencido de que la modernidad, residía en la comunicación de masas y creando e invirtiendo gran parte de su talento en conseguir de la impostura, una fuente inspiradora.


Para ello, el pintor contó con la complicidad de su mujer y amante Gala, que le apoyo en sus excentricidades ensalzandolas e incluso convirtiéndolas en parte inspiradora de su obra y de su arte y como no decir, en una gran fuente de ingresos.


En 1922 fue cuando conoció a Buñuel y Lorca en la Residencia de Estudiantes.
Ya solo verlo llegar con su melena de aire bohemio y sus escasos 18 años, quedaron prendados y a raíz de esto, empezó la rivalidad y competición por aquella presa que parecía un arcángel.


Ante esta situación, parecía que el joven Dalí, se complacía y gustaba de enredar con ambos, despertando las iras y encendiéndolos.
Ni Lorca ni Dalí, esperaban sacar grandes beneficios de su estancia en la Residencia de Estudiantes, de hecho, el único que logró matricularse para ingeniero agrónomo fue Buñuel.


El director por aquel entonces de la institución donde residían, ya se quejaba de que el joven Lorca siempre estaba maquinando con sus amigos jueguecitos no dejando estudiar al resto de los compañeros.


A diferencia del resto de residentes, el cineasta, poeta y pintor, se juntaron en sus gansadas con Pepín Bello, enredándosen y desenredándosen de sus gracias hasta que llegó la Guerra Civil y cada uno acabó por su lado, deshaciendo ese triángulo.


Los devoró el surrealismo real a cada uno de una manera.
Pinturas marcadas en Dalí, poemas desgarradores en Lorca y películas con gran trasfondo en Buñuel.


Ya el surrealismo, no era un juego de chiquillos.
Tras la muerte de Lorca pasó a ser un surrealismo verdadero, teñido de sangre, dejando todo lo anterior en meras payasadas.


Espero les agrade este pequeño momento de historia.

A mi, me encanto conocerlo...
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