Ada Colau sigue haciendo equilibrios sobre la fina cuerda de la política. La situación de la probable nueva alcaldesa de la ciudad de Barcelona es compleja pero parece intentar aguantar los intentos de las demás formaciones por llevarla por otros derroteros.

Colau ha manifestado que no piensa asumir hojas de ruta que no sean la de su propia formación y sus objetivos, respondiendo de esa manera a Oriol Junqueras de ERC. El líder de la formación independentista catalana había puesto como condición para apoyar a Barcelona en Comú el apoyo explícito y en la práctica a su plan si quería contar con ellos en el gobierno.

En declaraciones a Barcelona Televisión ha declarado que intentarán llegar a acuerdos con otras formaciones como el PSC o la misma ERC pero sin aceptar imposiciones.

En caso de no llegar a un entendimiento incluso gobernarían en minoría como prueba del convencimiento que tienen en sus propias propuestas y en poder solucionar los múltiples y variados problemas que acechan a la Barcelona de hoy.

Muy inteligente el planteamiento de Colau y de su formación, poniendo por encima de banderitas e independentismos (que tampoco suelen ser solución de nada) la problemática del ciudadano barcelonés en su día a día. Se puede estar o no de acuerdo con ella y su partido, pero parece fuera de toda duda que quieren ser ellos mismos y por encima de todo no defraudar a un electorado que ha puesto toda la confianza en ellos para representarlos.

El nacionalismo parece una esperanza que sino tapa, al menos desvía la atención de los problemas, no solo el catalán sino todos, banderas que parecen que más que representar enfrentan y que no parecen servir para solucionar nada.

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Como ejemplos tenemos a los corruptos de CiU con el "honorable" Jordi Pujol que ahora casi hasta sonroja ver el respeto y amor que se le profesaba a un hombre que tanto él como su familia han demostrado amasar un imperio mientras que una buena parte de la población pasaba penurias.

Colau quiere no dejarse tentar por compañeros de viaje que a la larga le puedan dar más disgustos que alegrías y parece que además es buena estratega, las políticas de izquierda y con gran conciencia de la problemática social será difícil que puedan votar en contra partidos como ERC, su electorado no lo entendería. La nueva política parece abrirse paso, los intentos por intentar dar prioridad a las personas se agradecen.  #Política Barcelona