A todos nos encanta que las personas sean claras en su mensaje, intenten ser lo más sinceras posibles, aquí no hay sitio para Supervivientes o Sálvames, en cambio, sí que tienen plaza la gente que se viste por los pies, y las personas que son consecuentes con sus actos.

La señora Susana Díaz deleitó a la audiencia que quería oírla el pasado jueves, después de la segunda votación negativa a su investidura como presidenta de la Junta de Andalucía. Sus palabras eran una amenaza velada al resto de los partidos, que gritaron el `no´ alto y claro, haciéndolos directamente responsables de unas hipotéticas consecuencias en las becas escolares, planificación, tanto del calendario escolar, como de la sanidad pública.

Como ya contamos repartió a diestra y siniestra, porque no le salió bien la jugada, porque no tiene mayoría absoluta y no quiere ceder ni un ápice en sus pretensiones. Por esa falta de tolerancia y respeto a las reglas del juego democrático se ve así, y el fortín del PSOE por excelencia está tambaleándose, a expensas, quien sabe, si de otra convocatoria electoral.

Pues bien, ahora hemos tenido conocimiento a través de nuestros compañeros de 20minutos de una llamada de teléfono de la máxima exponente del PSOE en Andalucía al candidato a las próximas elecciones generales de Podemos, Pablo Iglesias.

Según comenta Pablo, Susana lo llamó con la clara intención de recabar su apoyo para acceder a la Junta, intentando saltarse el importante paso de Teresa Rodríguez. Iglesias le invitó a que hablara con Teresa, y que se tomara en serio las pretensiones de Podemos.

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Hay tres piedras angulares que han hecho públicas que Podemos pide a Díaz. No hacer ningún tipo de convenio con bancos que tengan alguna relación con los desahucios, dimisión irrevocable de Griñán y Chaves y un sesgo bastante importante en los cargos de la Junta, refiriéndose a los cargos más elevados y mejor remunerados.

Dicen que en el amor y en la guerra todo vale, pero parece que para la máxima mandataria del PSOE andaluz sigue sorprendiendo. Parece creer que los ideales de Podemos no los transmite su rival en el parlamento, Teresa Rodríguez. No sé si esperaba que Pablo le dijera que tenía vía libre, pero, afortunadamente le invitó a negociar con su igual, parece ser que en el PSOE este tipo de prácticas, más habituales en la mafia, están a la orden del día.