Hay algunas candidatas que deberían aguantar un poco la presión, o por lo menos intentar demostrar que no le afectan, y es que muestran su debilidad a las primeras de cambio. Aparte de estas dos premisas, muy a tener en cuenta en la vida, tanto diaria como política, es importante procurar no amenazar de una manera cobarde, para conseguir las metas propuestas.

Este es el caso que atañe a Susana Díaz, muy frustrada por vivir su segundo intento fallido para ser investida como presidenta del Parlamento de Andalucía. El `"NO" rotundo de la sala debió de sentarle como un jarro de agua fría a la figura socialista, y por ello ha optado por sacar la artillería pesada ante la negativa obtenida nuevamente.

Según sus propias palabras "Es surrealista y empieza a rozar el ridículo, cuatro fuerzas políticas que sistemáticamente fuerzan el no, lideradas por el presidente del gobierno, que va de adalid de la responsabilidad y la estabilidad en España" y añadió "Bloquear, boicotear y frenar que Andalucía tenga un Gobierno para nueve millones de personas". Preciosas palabras, pero eso es lo que significa buscar el consenso, no tener la mayoría absoluta, recuerde las palabras del presidente Zapatero "Hay que pactar, hay que pactar".

Para apoyar su desacuerdo no tuvo otra cosa que hacer que resguardarse en su propio victimismo y lanzar amenazas veladas, como muestra varios botones. Según ella, PP, Ciudadanos, Podemos e IU, serían responsables del riesgo que corre la planificación sanitaria, las becas que se aprobaron durante el período electoral e incluso, la problemática que se originaría en la organización del próximo curso escolar.

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Parece que la señora Díaz no entiende que hay que llegar a ciertos acuerdos para poder gobernar, no tiene una mayoría absoluta y, por tanto, deberá ceder en algunos aspectos. La formación de Pablo Iglesias, con Teresa Rodríguez a la cabeza en esta autonomía, les dejó claras cuales eran las pautas para poder llegar a pactar con ellos, así como Ciudadanos les pidió fecha y hora para la salida de Chaves del Congreso, obteniendo negativas tajantes.

Susana Díaz debería empezar a trabajar muy en serio en las propuestas que tiene en lo alto de la mesa y dejarse de esa manera tan chabacana con la que quiere conseguir ser investida presidenta, porque la tercera votación se celebrará el próximo jueves, y con esa actitud, creo que sus pretensiones se verán frustradas nuevamente.