Yo estaba anoche como público en La Sexta Noche y me enteré "de pasada" de este tema. Leyeron el comunicado del Gobierno Rajoy sobre el mismo. No le di mucha importancia, pues el lenguaje rimbombante del texto, como de novelón decimonónico, le quita credibilidad. Parece más una estratagema para que se hable solamente de este tema y no de otros, como la corrupción, los Ayuntamientos y Comunidades Autónomas que el PP perderá y demás.

Se olvidan de que si hubo pitada, es por que hay algo que no gusta a la gente. Igual que vemos a futbolistas como Karim Benzema que no cantan el himno francés por que no les transmite la gloria que sugieren.

Y lo de ayer es algo evidente, ya conocido por la gente, no hace falta comentarlo. Catalunya y País Vasco tienen razones para protestar así.

Pero el otro día, en internet, medios como VilaWeb publicaban algo que en su momento los mismos que ayer se rasgaban las vestiduras, en su momento no le daban ninguna importancia: cuando en Octubre de 2012 se jugó un partido España-Francia en el Vicente Calderón, clasificatorio para el Mundial de Brasil, al escucharse La Marsellaise por los altavoces, hubo una pitada general a dicho himno, incluidos insultos contra Francia y Michel Platini, el Presidente de la UEFA, calificado de antiespañol por varios medios. ¿Hubo condena a dichos silbidos? Ninguna. Y eso que podía provocar un incidente diplomático. Además, Francia empató (1-1) al final y pudo ganar.

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Y es más, hasta entonces llevábamos meses con una polémica que había estallado en febrero, la del programa "Les Guignols de l'Info" de Canal + Francia, que hacía bromas sobre el gran momento de los deportistas españoles, desde Rafa Nadal a los de La Roja, sobre si tomarían determinadas sustancias para tener esa fuerza descomunal, como la poción mágica de Astérix y Obélix, en este con "sangre de toro" (sic). Un gag de programa de humor, nada más, que ironiza con todo, igual que Forges presentaba a los franceses como mariquitas afectados que parecen parientes de Carmen De Mairena.

La reacción del Gobierno Rajoy y de los medios españoles fuer terrible, no como la de los países musulmanes ante las caricaturas de Mahoma, pero era como de sentimiento general de estar ofendidos. Se escucharon toda clase de epítetos contra Francia, "envidiosos" fue la palabra más suave. En Twitter hubo hashtags como "Por el cierre de Canal + Francia", y obsesivamente se aludía a los guiñoles cuando se incluía el nombre del país vecino en cualquier conversación.

Con el tiempo, la cosa fue olvidándose. En Francia no se lo creían, que "en España, unos muñecos se hayan convertido en asunto de Estado", habiendo asuntos más graves que preocupan a los españoles. Mientras, la crisis atenazaba al país, y cuando hubo otro gag del programa sobre españoles, ésta vez fue mejor acogido aquí: el muñeco del presentador del programa ve llegar a un hombre vestido con harapos, que es Mariano Rajoy. El muñeco cree que es un mendigo rumano y quiere darle limosna. Rajoy contesta: "No, es que soy el Presidente de España". Entonces, el presentador saca dinero de su bolsillo y dice: "Ah, pues en ese caso, tenga, tres euros para que se compre un bocadillo". Como Rajoy había arruinado a medio país, ello lo reconcilió con los guiñoles.

Pues lo de ayer parece que irá por la misma línea. Se quedan con lo superficial, pero no con el auténtico problema. Ganas de distraer la atención. Se creen que aún estamos en los tiempos de buenos buenísimos y malos malísimos.