La mayoría de las personas nos regimos por ciertos criterios heredados o bien aprendidos a lo largo del caminar de nuestra vida, cada uno con nuestros matices, que se van arrugando con el tiempo, o con una ideología muy marcada, de un lado do de otro.

Es por esto que me pongo a pensar en ciertos conflictos, más morales que políticos, que suceden en algunos medios de comunicación de ámbito público, y que, lejos de hacer un Sálvame o un Supervivientes de este hecho, si que habría que darle un toque sensacionalista, para no abrumarnos por la aniquiladora realidad que nos atañe.

Nos referimos a la decisión por parte de la Junta Electoral Central (JEC) con respecto a dos partidos que concurren a las elecciones municipales de este año. Esas dos formaciones son Izquierda Unida y, cómo no, Podemos, y lo que ha decidido esa Junta es que no podrán tener propaganda electoral gratuita ni en Radio Televisión Española, RTVE, ni en ningún medio de comunicación que sea público.

El motivo que se ha dado es que se quedan fuera porque se han presentado a estas elecciones con partidos instrumentales, con coaliciones con otros nombres. La JEC es la que dicta los tiempos de emisión que se reparten en cada partido. En éste caso el reparto sería, Partido Popular 45 minutos, Partido Socialista Obrero Español 45 minutos, Unión Progreso y Democracia 15 minutos y Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía 15 minutos.

Todo esto a quien afecta directamente, lejos del debate de los tiempos establecidos a cada partido, es a Podemos que se queda fuera de este reparto por incumplir los artículos 64 y 188 de la Ley Orgánica Electoral, aunque pueden acudir al sector privado para darse propaganda a base de talonario.

Por mucha ley que exista deberíamos ser un poco conscientes que Podemos, aunque sea un partido instrumental, reúne el sentir de mucha parte de la ciudadanía, demostrada en las encuestas y en el ascenso meteórico después del resultado de las elecciones autonómicas andaluzas.

Más bien parece existir ese recelo por parte de los grandes partidos debido a la posible irrupción en las alcaldías de los candidatos del partido de Pablo Iglesias. ¿ Es lícito, o moralmente correcto que no dejen hacer propaganda electoral gratuita a una formación que recoge el sentir de una gran parte de la sociedad española?